En las profundidades misteriosas del Mar Mediterráneo, un equipo internacional de investigadores ha hecho un descubrimiento arqueológico que ha dejado al mundo entero boquiabierto. Frente a la costa de Egipto, se han recuperado enormes bloques de piedra que pertenecían al legendario Faro de Alejandría, una de las construcciones más icónicas de la antigüedad.
Este asombroso hallazgo incluye 22 piezas monumentales que han yacido sumergidas en el puerto oriental de Alejandría durante siglos. Estas colosales estructuras formaban parte de la entrada principal del faro y representan una fusión única de técnicas arquitectónicas egipcias y griegas. Desde dinteles hasta jambas y losas, cada pieza cuenta una historia fascinante que nos transporta a tiempos antiguos llenos de misterio y esplendor.
El descubrimiento del Faro de Alejandría es un hito en la arqueología subacuática, marcando un nuevo capítulo en la historia de la exploración marítima. Gracias a más de 30 años de investigación liderados por el arqueólogo Jean-Yves Empereur, ahora podemos admirar estos bloques gigantes que han emergido del fondo del mar, algunos de ellos con un peso asombroso de hasta 80 toneladas.
El proyecto de reconstrucción digital del Faro de Alejandría, conocido como PHAROS, es una colaboración entre el Centro Nacional de Investigaciones Científicas, las autoridades egipcias y la Fundación Dassault Systèmes. Su objetivo principal es recrear digitalmente esta maravilla del mundo antiguo con la mayor precisión posible. Utilizando técnicas de fotogrametría submarina, se han escaneado más de 100 fragmentos para reunir el rompecabezas virtualmente y devolver a la vida la majestuosidad del faro.
Construido en el siglo III a. C. bajo el reinado de Ptolomeo I, el Faro de Alejandría era una de las Siete Maravillas del Mundo y una proeza de la ingeniería antigua. Con más de 100 metros de altura, guiaba a los navegantes a través de las peligrosas aguas del Mediterráneo. Sin embargo, en el año 1303, un devastador terremoto lo destruyó, poniendo fin a más de 1.600 años de historia. Ahora, gracias a este emocionante descubrimiento, podemos revivir la grandeza y el esplendor perdido del Faro de Alejandría.








