El Gobierno se enfrenta a un desafío crucial en su camino hacia la estabilidad económica: cumplir con la meta de superávit primario del 1,4% del PIB en 2026. Sin embargo, hasta el mes de abril, las cifras muestran un escenario complicado, con un superávit acumulado del 0,5% del PIB y un superávit financiero del 0,2% del PIB.
El Ministro de Economía, Luis Caputo, ha advertido sobre la dificultad de mantener este superávit fiscal a través del ajuste, destacando la necesidad de aumentar los recursos del Estado mediante una mayor formalización laboral y el crecimiento económico.
Uno de los aspectos preocupantes es la disminución del 6,1% real interanual en la recaudación total de impuestos nacionales durante el periodo enero-mayo. Esta caída ha llevado a que se continúe con el recorte del gasto primario, afectando áreas como los programas sociales, los subsidios económicos y las transferencias a las provincias.
Según un informe de consultoría analítica, el gasto primario ha experimentado una reducción del 4,5% real interanual en mayo y una caída del 4% en los primeros cinco meses del año. Los sectores más afectados han sido los programas sociales, los subsidios económicos y las transferencias a las provincias, con reducciones significativas en sus presupuestos.
A pesar de estos recortes, algunos rubros han mostrado incrementos, como las asignaciones familiares y la asignación universal por hijo, así como el gasto en obra pública. Sin embargo, el escenario se complica al analizar los subsidios económicos, que han aumentado un 19,1% en los primeros cinco meses del año, impulsados principalmente por el sector de energía.
En cuanto al gasto en jubilaciones y pensiones, se ha mantenido estable, mientras que las transferencias provinciales han sufrido un ajuste significativo. Esta reducción se acentúa al descontar el efecto de la nueva categorización de los traslados a hospitales del SAMIC.
Para entender mejor la situación, es crucial analizar el gasto realmente pagado, ya que esto puede generar una deuda flotante si no se cubre lo devengado. El Instituto Argentino de Análisis Fiscal ha examinado los gastos de la Administración Nacional en mayo, contrastando lo devengado con lo pagado.
Los datos procesados revelan una contracción del 4,4% en el gasto primario devengado en mayo, con una reducción del 4% en el acumulado de los primeros cinco meses del año. Esta diferencia se refleja en el incremento del 1,9% en el gasto en efectivo en mayo, mostrando una brecha entre el compromiso asumido y los pagos realizados.
En resumen, el Gobierno enfrenta un desafío importante para cumplir con la meta de superávit primario en 2026, con la necesidad de aumentar los recursos del Estado y gestionar de manera eficiente el gasto público. La situación actual refleja la complejidad de mantener el equilibrio fiscal en un contexto de presiones económicas y financieras.








