El campo argentino enfrenta un desafío sin precedentes en este segundo semestre del año. A pesar de haber cerrado el primer semestre con cifras históricas y un impactante choque de dólares a la economía, las proyecciones para el resto del año no son tan alentadoras como se esperaba.
Según los últimos datos del Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la agricultura logró despachar 60,7 millones de toneladas de granos y derivados industriales al resto del mundo en el primer semestre, gracias a cosechas extraordinarias de maíz, trigo y girasol. Sin embargo, a pesar de este récord de producción física, la caída de los precios internacionales ha provocado un colapso en el valor de las exportaciones, lo que ha llevado a una reducción de 1.200 millones de dólares en la proyección de ingresos de divisas para este año.
En comparación con el año pasado, el sector agroexportador ha experimentado una caída del 14% en la liquidación de divisas durante el primer semestre. Esta disminución se debe, en parte, a la ingeniería financiera y a los esquemas de derechos de exportación que estuvieron en vigor el año pasado, generando una base de comparación exigente para el inicio de 2026.
Los cereales, especialmente el maíz y el trigo, han sido los grandes protagonistas en las exportaciones durante este primer semestre, impulsados por una activa demanda internacional y picos de precios. Por otro lado, la soja ha tenido un desempeño más bajo de lo esperado, con una participación del 33% en el total de toneladas exportadas, la cuarta tasa más baja de la última década.
En cuanto al maíz, la logística local ha mostrado signos de alerta, ya que la cosecha avanza a un ritmo más lento de lo habitual debido a la alta humedad en los granos en ciertas provincias. A pesar de que los precios locales han subido nominalmente, la devaluación y la subida del dólar financiero han afectado el valor real que recibe el productor.
En este contexto, las expectativas se centran en la Campaña espesa 2026/27, con la posibilidad de un fenómeno de “El Niño” de fuerte a muy fuerte para diciembre y enero. Esto podría representar el mejor escenario hídrico desde 2020, pero también plantea desafíos en términos de exceso de lluvias e infraestructura hacia la cosecha.
En conclusión, el campo argentino se enfrenta a un panorama desafiante en este segundo semestre del año, con incertidumbre en los precios internacionales y desafíos logísticos y climáticos por delante. Es crucial que el sector se mantenga alerta y tome medidas estratégicas para enfrentar estos desafíos y mantener su competitividad en el mercado global.








