El fútbol en Argentina: mucho más que un deporte
Desde el Mundial de Qatar 2022, el fútbol en Argentina ha dejado de ser simplemente un hecho social aislado para convertirse en una verdadera liturgia multitudinaria que une a personas de todas las clases sociales. Más que un simple evento deportivo, el fútbol ha pasado a operar como un termómetro social en el país.
Según el último informe “El Mundial: más de 90 minutos” elaborado por la consultora Borrar datos junto a la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, el Mundial funciona como catalizador de la identidad colectiva en un país donde “casi nada más nos une”. El estudio revela que el 73% de los argentinos sigue de cerca lo que sucede en el Mundial, a pesar de que solo el 58% se declara amante del fútbol. Esta diferencia de 15 puntos porcentuales demuestra que el torneo es, ante todo, un evento de comunión emocional.
El fútbol como “búnker” ante la crisis
Para muchos, el Mundial representa un paréntesis en la “angustia cotidiana”. Según el informe, el 67% de los encuestados coincide en que el fútbol funciona como un “escape” para distraerse de la realidad. En un contexto económico volátil, la Copa del Mundo ofrece una narrativa de éxito y cohesión que la política no puede replicar.
Sin embargo, la crisis económica no pasa desapercibida. El 52,6% de los encuestados admite que el contexto económico influye directamente en cómo se vive la previa y el torneo. “La situación en el país nos frena un poco, no sentimos el ambiente del Mundial”, afirma uno de los entrevistados, reflejando el sentimiento de cautela que prevalece en las calles.
La paradoja de la representación
Una de las contradicciones más complejas detectadas por Borrar datos y la UBA es que, si bien el 61% de los argentinos siente que al apoyar a la Selección está “apoyando al país”, un 55% considera que la selección nacional no representa a la sociedad en su conjunto. Esta paradoja sugiere que la selección es más un ideal de lo que los argentinos les gustaría ser (exitosos, unidos, respetados) que un reflejo de quiénes son en su vida diaria.
En definitiva, el Mundial sigue siendo ese único refugio donde, al menos durante 90 minutos, el humor social se permite la esperanza. El fútbol en Argentina va más allá de un simple deporte, es parte de la identidad y la cultura de un país que encuentra en él un espacio de unión y escape ante las adversidades.






