¡Alerta! El SAT emite advertencia sobre transferencias y depósitos prohibidos en febrero. El Servicio de Administración Tributaria ha lanzado una advertencia acerca de movimientos financieros que podrían considerarse irregulares. Es importante que los contribuyentes estén atentos a las operaciones que realizan en sus cuentas bancarias y eviten aquellas que puedan levantar sospechas.
¿Por qué el SAT monitorea depósitos y transferencias?
El SAT utiliza tecnología avanzada para vigilar los conceptos utilizados en las transacciones bancarias. El objetivo es detectar operaciones que puedan estar evadiendo impuestos o vinculadas a actividades ilícitas como el lavado de dinero, fraude o tráfico de drogas. Por ello, es fundamental evitar términos prohibidos en los movimientos financieros.
Algunos de los conceptos que se sugiere evitar en depósitos y transferencias son: donación, alquiler, préstamo, servicios o empleos, tarifa, asentamiento, saldo pendiente, regalo, inversión, venta, referencias eróticas, brazos y actividades ilegales.
El uso involuntario o intencionado de estos conceptos prohibidos puede desencadenar auditorías exhaustivas por parte del SAT. En casos graves, las cuentas bancarias del contribuyente pueden ser bloqueadas preventivamente y se pueden imponer multas significativas. Por ello, es fundamental sustituir estos términos por descripciones claras y verídicas en cada transacción.
Recomendaciones para evitar problemas con el SAT
Para evitar malentendidos con el SAT, se recomienda utilizar términos transparentes y respaldados documentalmente en las transferencias. Frases como «Suscripción semanal para…», «Tratamiento médico» o «Mensual para…» son ideales para justificar ingresos y gastos ante cualquier revisión. La transparencia en el lenguaje es clave para evitar sanciones económicas y bloqueos de cuentas.
En resumen, es fundamental que los contribuyentes sean conscientes de los términos que utilizan en sus operaciones financieras. Evitar términos prohibidos y optar por descripciones claras y verídicas es la mejor estrategia para mantener una buena relación con el SAT y evitar problemas legales.








