
Línea Bloomberg – La Productividad en Chile sigue estancada y en 2024 se habría movido entre -0,2% y 0,1% (es decir, apenas negativa o apenas positiva) para la economía agregada y la misma cifra para la economía sin minería. Las estimaciones provienen del informe anual. Productividad total de los factores (PTF) que lleva a cabo la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad (CNEP).
Los autores del informe destacaron que aunque el rango proyectado para 2024 (-0,2% y 0,1%) demuestra una interrupción de las sucesivas caídas de productividad registradas en años anteriores, (rango de –1,1% y -1% en 2023; y -4,6% y -4,5%, en 2022)“«No puede interpretarse como una recuperación estructural o un cambio de tendencia». En 2021 y 2022 se había observado un repunte extraordinario debido al fin de la pandemia.
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Las cifras obtenidas este año son consistentes con las tendencia de hace 16 añosdestacado del CNEP: La productividad aún no contribuye al crecimiento económico del país.
En este sentido, los analistas detallaron que, si bien en los años 90 las mejoras en la productividad superaron el 3% anual, contribuyeron significativamente al crecimiento económico (entre 1991 y 1995, el crecimiento promedio del PIB fue del 7,6% anual, y la productividad contribuyó aproximadamente con el 40% de ese aumento). : alrededor de 3 puntos porcentuales), En las últimas dos décadas, Chile ha experimentado un estancamiento en su productividad.
Durante la primera década de la década de 2000, la acumulación de capital reemplazó gradualmente a la productividad como principal motor del crecimiento. Entre 2001 y 2005La productividad total de los factores creció en promedio un 1,3% anualpero entre 2006 y 2010 cayó un 0,2% promedio anualmientras que el capital aportó un 2,7% anual al crecimiento del PIB, consolidándose como el factor predominante de crecimiento económico.
Actualmente la productividad es 1,5% por debajo desde su nivel prepandemia, lo que refleja una caída en la eficiencia con la que se utilizan los recursos. Aunque el número de trabajadores ha crecido 4,5% y el capital social neto es un 15,7% mayor que en 2019, el nivel de producción, medido a través del PIB real, ha aumentado solo en un 9% en el mismo período. Esto significa que aunque hay más recursos disponibles (mano de obra y capital), no se están utilizando eficientemente para generar un crecimiento proporcional.
“A este ritmo, Sin mejoras en eficiencia, la economía chilena tardaría 30 años en duplicar sus ingresos”advirtió el presidente del CNEP, Raphael Bergoeing. Y añadió: “En cambio, Si se lograra un aumento anual de la productividad del 1%, ese período podría reducirse en casi una década, demostrando su papel fundamental en la aceleración del crecimiento y el bienestar económico”.
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Hipótesis que explican el estancamiento de la productividad
El secretario ejecutivo de la CNEP, Rodrigo Krell expresó el Causas más importantes del lento crecimiento de la productividad en los últimos añosgiran en torno a los siguientes aspectos:
- Desaceleración de la productividad globalyo
- Distorsiones en la asignación eficiente de recursos en la economía
- Rigideces del mercado laboral
- Deficiencias estatales en la entrega de permisos necesarios para la inversión
- Rezago en el sistema educativo y en la formación de habilidades, además de bajos índices de innovación, investigación y desarrollo.
En ese sentido, explicó en detalle que “La desaceleración de la productividad no es un problema exclusivo de Chile, sino un fenómeno que se ha extendido globalmente desde la crisis financiera de 2007..” El crecimiento de la PTF en todo el mundo ha disminuido drásticamente. Durante el período 2008-2023, este indicador creció apenas un 0,6% anual, muy por debajo de los registros de décadas anteriores. “Esto refleja una tendencia sostenida de menor inversión en tecnología, endurecimiento de las condiciones crediticias y menor dinamismo empresarial, elementos que han restringido las posibilidades de progreso en numerosos países”, afirmó.
En el caso de chileademás de afrontar estos desafíos globales, señaló que “Hay un problema estructural relacionado con la eficiencia en la asignación de recursos”. En ese sentido, explicó: “Cuando el capital y el trabajo no se asignan a las empresas más productivas, el crecimiento de la economía es limitado. Estudios recientes indican que si podemos mejorar esta asignación, podríamos aumentar la PTF hasta en un 44% para toda la economía. Sin embargo, seguimos enfrentando barreras importantes, como rigideces en el mercado laboral y largos plazos para la aprobación de proyectos de inversión, que obstaculizan esta redistribución eficiente”.
Otro factor que ha impedido aumentos sostenidos de la productividad en el mediano y largo plazo es el déficit en innovación empresarial. “Los datos muestran que la inversión en investigación y desarrollo (I+D) en Chile es comparativamente baja. En 2022, el gasto en I+D representó solo el 0,39% del PIB, una cifra muy por debajo del promedio de la OCDE, que supera el 2,7%. Si bien sabemos que la inversión en I+D es clave para promover la innovación y mejorar la productividad, muchas empresas chilenas se muestran reacias a invertir debido a los largos plazos y las incertidumbres asociadas a los retornos de estas iniciativas”, afirmó.
Continuando con el análisis de posibles hipótesis que expliquen la baja productividad, destacó que si bien la integración de la inteligencia artificial (IA) en usos productivos en Chile es aún incipiente, su adopción tiene el potencial de transformar profundamente la economía chilena, especialmente en sectores como minería, agricultura y servicios.
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“Al automatizar las tareas rutinarias, mejorar la precisión de los procesos y optimizar la toma de decisiones, podría aumentar la productividad total de los factores al permitir un uso más eficiente de los recursos disponibles.. Sin embargo, su verdadero impacto depende de la capacidad de integrar estas tecnologías en las cadenas de valor existentes, complementando las habilidades humanas en lugar de reemplazarlas. Esto requerirá esfuerzos importantes en capacitación laboral, desarrollo de infraestructura tecnológica y un marco regulatorio que fomente la innovación”, agregó Krell.
Señaló que, en el caso de Chile, “las empresas aún enfrentan barreras relacionadas con la falta de recursos, capacitación e infraestructura tecnológica”. Aunque hay casos puntuales de éxito, como en la minería, el ejecutivo enfatizó que el país está «lejos de aprovechar plenamente esta tecnología como motor de productividad».








