En medio de la tensa situación que se vive en Venezuela, la Organización de Estados Americanos se reunió en Washington para abordar la incursión militar de Estados Unidos en el país sudamericano. En esta reunión, los aliados de Donald Trump respaldaron una vez más la intervención y denunciaron las violaciones de derechos humanos que se están cometiendo en Venezuela.
El embajador argentino ante la OEA, Carlos Cherniak, fue uno de los más críticos durante la sesión extraordinaria del Consejo Permanente. Cherniak exigió la liberación inmediata del gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido en Venezuela, y denunció las detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas bajo el gobierno de Nicolás Maduro. Además, instó a la organización a actuar de inmediato para garantizar la democracia, la libertad y el respeto a los derechos humanos en Venezuela.
Cherniak también hizo hincapié en la importancia de que la OEA actúe como facilitador de un proceso de transición democrática en Venezuela. El representante argentino afirmó que el silencio del organismo frente a las violaciones sistemáticas de los derechos humanos pone en duda su propósito y genera un impacto negativo en las sociedades del continente.
Por otro lado, el Movimiento de Países No Alineados protestó contra la intervención de Estados Unidos en Venezuela, argumentando que constituye una violación a la Carta de las Naciones Unidas y al derecho internacional. El comunicado emitido por el gobierno de Uganda, que preside la delegación del NOA, calificó el ataque como un «acto de guerra» que socava la paz regional e internacional.
En medio de esta controversia, la situación en Venezuela sigue siendo crítica. Mientras algunos países apoyan la intervención militar como una forma de restaurar la democracia y los derechos humanos, otros condenan la agresión y exigen el cese inmediato de las hostilidades. La comunidad internacional sigue dividida sobre cómo abordar la crisis en Venezuela, pero lo que está claro es que la situación requiere una respuesta urgente y coordinada para evitar una escalada de violencia y garantizar la paz y la estabilidad en la región.








