La deuda de las familias argentinas alcanza niveles alarmantes: ¿qué consecuencias puede traer?
En un contexto donde el Gobierno se endeuda cada vez más para pagar deuda, la situación financiera de los argentinos no bancarizados también muestra signos preocupantes. Según un informe de la consultora EcoGo, la deuda de las familias del segmento no bancario equivale ya al 31% de la masa salarial mensual. Además, la morosidad ha alcanzado un preocupante 16,5% de la cartera activa.
El crédito no bancario ha experimentado un crecimiento del 4,1% real mensual en agosto, llegando a un aumento del 77,2% interanual. Este tipo de crédito representa actualmente el 1,3% del Producto Interno Bruto en Argentina, marcando un máximo histórico. A pesar del aumento del coste de la financiación, la dinámica del crédito no bancario parece resistente, con las carteras no bancarias sumando 11,7 billones de dólares en agosto.
La deuda familiar, que ya representa el 31% de la masa salarial mensual, ha aumentado nueve puntos desde diciembre pasado. Sumando el crédito bancario, esta deuda equivale a 1,3 meses de ingreso promedio. En relación con la masa salarial informal, la deuda no bancaria representa 1,35 meses, superando el pico registrado en septiembre de 2022.
Un dato preocupante es el crecimiento de la morosidad, que se ha disparado hasta el 16,5% en agosto. El 70% de las entidades financieras han mostrado un aumento en sus casos de irregularidad, reflejando los problemas que atraviesa el sector. La morosidad en las familias ha alcanzado el 6,6% en el mismo mes, aumentando un punto porcentual respecto a julio.
El informe de EcoGo advierte que el continuo crecimiento de los casos de morosidad puede reflejarse en una caída en los créditos otorgados. Con la volatilidad financiera persistiendo en los próximos meses, es probable que este fenómeno se profundice, generando consecuencias negativas para la economía familiar y el sistema financiero en general.
Ante esta realidad preocupante, es fundamental que las familias argentinas evalúen con precaución su nivel de endeudamiento y busquen alternativas para evitar caer en la morosidad. La educación financiera y la planificación económica son herramientas clave para enfrentar estos desafíos y garantizar la estabilidad financiera a largo plazo.








