El Gobierno continúa manteniendo firme el ancla del superávit fiscal, demostrando mes a mes que gasta menos de lo que ingresa. Según el ministro Luis Caputo, el gasto primario ha disminuido un 1,3% en términos reales en comparación con octubre de 2024. Sin embargo, resalta que las jubilaciones y pensiones contributivas han aumentado un 8,1% interanual y la Asignación Universal por Hijo un 6,8% interanual, gracias al ajuste por inflación que beneficia a estos sectores.
En este sentido, la Asignación Universal por Hijo se destaca como el programa social que mejor ha aumentado su poder adquisitivo, evidenciando un crecimiento del 21,5% en términos reales en los primeros 10 meses de 2025. Comparando lo que se podía adquirir con esta asignación en enero de 2024 con lo que se puede comprar actualmente, se observa un incremento significativo.
El impacto positivo en el poder adquisitivo se refleja en diversos productos de la canasta básica, como la harina de trigo, la carne picada, la leche entera, entre otros. Esto ha contribuido a la reducción de la tasa de pobreza durante la gestión actual.
No obstante, la discusión sobre el consumo en Argentina vuelve a cobrar relevancia, ya que el salario real de los trabajadores privados se ha estancado y los salarios públicos están rezagados. Ante este escenario, el Gobierno apuesta por el crédito como motor de reactivación económica, con la expectativa de una mayor financiación al consumo, especialmente en el ámbito digital.
Sin embargo, se plantea un desafío en cuanto a la capacidad del crédito para seguir impulsando el crecimiento, dado que una parte de la demanda futura ya ha sido prevista y muchas familias se encuentran endeudadas. Según analistas económicos, el año 2026 será crucial para determinar si la economía logra una recuperación sólida del ingreso o si persiste en un patrón de bajo crecimiento.
En este contexto, se busca acelerar la recomposición de los salarios reales sin comprometer la desinflación, al mismo tiempo que se garantiza que el crédito, especialmente el digital, funcione como catalizador sin generar nuevos procesos de sobreendeudamiento. El equilibrio entre estos factores será fundamental para el desarrollo económico del país en el próximo año. El futuro del consumo: ¿Motor de crecimiento o estancamiento?
En la actualidad, el consumo juega un papel crucial en la economía global. De su resultado dependerá en gran medida que el consumo vuelva a convertirse o no en un verdadero motor de crecimiento. Sin embargo, ¿qué factores están influyendo en esta situación y qué podemos esperar en el futuro?
Impacto de la pandemia en el consumo
La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto sin precedentes en el consumo a nivel mundial. El cierre de negocios, las restricciones de movilidad y el miedo al contagio han llevado a una disminución significativa en el gasto de los consumidores. Esta situación ha afectado especialmente a sectores como el turismo, la hostelería y el comercio minorista.
Tendencias emergentes en el consumo
A pesar de los desafíos, han surgido nuevas tendencias en el consumo que podrían marcar el futuro del sector. El auge del comercio electrónico, el interés por productos sostenibles y la preferencia por experiencias en lugar de bienes materiales son solo algunas de las tendencias que están ganando fuerza en la actualidad.
El papel de la tecnología en el consumo
La tecnología también está desempeñando un papel fundamental en la transformación del consumo. La inteligencia artificial, el big data y el internet de las cosas están permitiendo a las empresas conocer mejor a sus clientes y ofrecerles productos y servicios personalizados. Esto, a su vez, está generando nuevas oportunidades de negocio y mejorando la experiencia de compra de los consumidores.
Retos y oportunidades para el futuro
A medida que nos adentramos en un mundo post-pandemia, el consumo se enfrenta a diversos retos y oportunidades. Por un lado, la incertidumbre económica y la inestabilidad política pueden impactar negativamente en el gasto de los consumidores. Por otro lado, la innovación y la adaptación a las nuevas realidades del mercado pueden abrir nuevas puertas para el crecimiento del sector.
En definitiva, el futuro del consumo dependerá en gran medida de la capacidad de las empresas para adaptarse a los cambios del mercado, satisfacer las necesidades de los consumidores y ofrecer productos y servicios innovadores. Solo el tiempo dirá si el consumo se convierte en un verdadero motor de crecimiento o si se estanca en un escenario de incertidumbre y desafíos.






