El Gobierno ha anunciado recientemente cambios significativos en su política monetaria y cambiaria a partir del 1 de enero de 2026. El Banco Central (BCRA) actualizará las bandas de flotación del dólar en función de la inflación mensual con un retraso de dos meses, lo que significa que ya no se ajustarán diariamente al 1% mensual.
Una de las novedades más importantes es que el BCRA modificará el ritmo de acumulación de reservas internacionales, vinculándolo al comportamiento de la demanda de dinero y al nivel de liquidez en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). Esta decisión ha generado debate entre los economistas, ya que algunos consideran que la compra de reservas podría afectar el proceso de desinflación.
El presidente Javier Milei había expresado previamente que la compra de dólares podría provocar un aumento en la inflación. Sin embargo, el Gobierno ha decidido seguir las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y permitir que el BCRA compre hasta el 5% del volumen negociado cada día en el mercado, incluso en bloques de gran volumen.
A pesar de estas medidas, algunos economistas creen que la desaceleración de la inflación podría ser más lenta a partir de enero debido a la compra de dólares dentro de la banda. Sin embargo, otros expertos sugieren que estas acciones no necesariamente aumentarán el tipo de cambio ni tendrán un impacto directo en el proceso de desinflación.
La Universidad de Buenos Aires (UBA) ha señalado que la devaluación del tipo de cambio no ha tenido un impacto significativo en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en los últimos meses, posiblemente debido a una contracción del consumo que ha evitado modificaciones en los precios. A pesar de esto, no descartan que los saltos del dólar puedan tener efectos inflacionarios en el futuro.
En resumen, el Gobierno se compromete a mantener el ancla fiscal y a converger a la inflación internacional, manteniendo un nivel de rastreo inferior al 1%. La economía necesita liberar pesos para su remonetización, y la calibración de las bandas de flotación será clave para determinar cómo afecta el proceso de desinflación. La incertidumbre persiste en torno a si la compra de reservas afectará realmente el proceso de desinflación o si se logrará mantener la estabilidad económica en el país.
El BCRA proyecta un aumento significativo en la base monetaria para diciembre de 2026
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha anunciado un plan ambicioso que prevé un aumento de la base monetaria hasta el 4,8% del Producto Bruto Interno (PBI) para diciembre de 2026. Según las autoridades, esta medida permitirá la compra de 10 mil millones de dólares, sujeto a la oferta de flujos de la balanza de pagos.
La inercia inflacionaria y la competitividad cambiaria en el centro del debate
Esta discusión sobre el ajuste de la banda se ve marcada por el factor de inercia inflacionaria. El Gobierno destaca que la inflación seguirá desacelerándose, lo que podría resultar en un tipo de cambio real más competitivo. Según el economista Claudio Caprarulo, ajustar las bandas al 2,5% y suponer que el tipo de cambio haga lo mismo, junto con una eventual disminución de la inflación, podría llevar a ganar competitividad cambiaria.
Acumulación de reservas y presión sobre el tipo de cambio
El BCRA tiene como objetivo demandar dólares para acumular reservas internacionales, lo que podría generar inicialmente más presión sobre el tipo de cambio. A pesar de esto, los expertos consideran que es un paso necesario y que la dinámica alcista del tipo de cambio no necesariamente resultará en un impacto inflacionario. La capacidad de la economía para absorber pesos será clave en la evolución de los precios al consumo.
Comprar dólares y la evolución de la demanda de dinero
La acumulación de reservas estará ligada a la evolución de la demanda de dinero, y el BCRA solo comprará dólares si la actividad económica lo requiere. Aunque comprar dólares implica inyectar pesos en la economía, la entidad presidida por Bausili lo hará de manera selectiva.
Modificaciones en el plan de estabilización y proceso de desinflación
El Gobierno ha realizado modificaciones clave en su plan de estabilización, centrándose en la evolución de la demanda de dinero y la actividad económica. Sin embargo, uno de los aspectos intocables es el proceso de desinflación, que se espera que lleve a una convergencia de la inflación a niveles bajos en el próximo año.
En resumen, el BCRA se prepara para un aumento significativo en la base monetaria, con el objetivo de acumular reservas internacionales y mejorar la competitividad cambiaria. Aunque la compra de dólares puede generar presión sobre el tipo de cambio, se espera que no tenga un impacto inflacionario significativo. La evolución de la demanda de dinero y la capacidad de la economía para absorber pesos serán determinantes en la dinámica de los precios al consumo. El pasado fin de semana, se llevó a cabo en la ciudad una protesta masiva en contra de las políticas gubernamentales que han afectado a la clase trabajadora. La manifestación, que reunió a miles de personas en las calles del centro histórico, fue organizada por diversos sindicatos y organizaciones sociales que buscan un cambio en las políticas económicas del gobierno.
Los manifestantes portaban pancartas con consignas como «No más recortes, queremos trabajo digno» y «Basta de desigualdad, exigimos justicia social». Durante la marcha, se escucharon consignas en contra de las medidas de austeridad implementadas por el gobierno, que han afectado principalmente a los sectores más vulnerables de la sociedad.
En medio de la protesta, hubo algunos enfrentamientos con la policía, que intentó dispersar a los manifestantes utilizando gases lacrimógenos y balas de goma. Sin embargo, la mayoría de los participantes se mantuvieron firmes en su postura y continuaron marchando pacíficamente por las calles de la ciudad.
La protesta fue un claro mensaje de la indignación de la población ante las políticas gubernamentales que han favorecido a los sectores más poderosos de la sociedad, mientras que han dejado desprotegidos a los trabajadores y a las clases más desfavorecidas. Los manifestantes exigieron un cambio en las políticas económicas que garantice un trabajo digno y un salario justo para todos los ciudadanos.
Además, se denunciaron casos de corrupción en el gobierno y se exigieron medidas para combatir la impunidad y la falta de transparencia en la administración pública. Los manifestantes también demandaron una mayor inversión en educación, salud y servicios sociales, así como la protección del medio ambiente y los derechos humanos.
La protesta culminó con un acto en el que se leyó un manifiesto en el que se exigía al gobierno que escuchara las demandas de la población y que tomara medidas urgentes para revertir la situación de desigualdad y precariedad en la que se encuentran muchos ciudadanos.
En resumen, la protesta fue un claro llamado a la acción por parte de la ciudadanía, que busca un cambio real en las políticas gubernamentales y una mayor justicia social en el país. Las organizaciones sociales y sindicales han anunciado que continuarán movilizándose hasta que sus demandas sean escuchadas y atendidas por las autoridades.








