Milei y Caputo, dos nombres que resuenan en el ámbito económico argentino, han estado trabajando arduamente para demostrar que esta vez es diferente y que no siempre gana el que apuesta al dólar. Especialmente después de la corrida del tipo de cambio que tuvo lugar entre abril y octubre del año pasado, un récord desde la salida de la convertibilidad.
Según los últimos datos del Saldo cambiario del Banco Central, desde que se levantaron las restricciones a las personas físicas en abril, la compra neta de billetes y divisas sin fines específicos alcanzó la cifra de 29.929 millones de dólares. Estas compras alimentaron la llamada «formación de activos externos» (FAE), un fenómeno común en Argentina donde los dólares salen del sistema hacia el colchón, cajas de seguridad o cuentas en el exterior. Según el Indec, los argentinos poseen más de 255.000 millones de dólares en letras fuera del sistema.
La corrida del tipo de cambio tuvo características únicas, ya que se produjo en un contexto de restricciones para las empresas, un sobrecoste por pagos en el extranjero con tarjeta debido al Impuesto PAÍS y sin riesgo bancario. Desde entonces, Milei y Caputo buscan reconstruir la demanda de pesos, ratificando el actual esquema de bandas de intercambio estrictamente. Su objetivo es que los argentinos se convenzan de que el peso es el activo de reserva y no el dólar, dejando de comprar dólares y retirándolos del colchón.
El titular del BCRA, Santiago Bausili, ha afirmado que no comprarán dólares a un tipo de cambio artificialmente alto, sino que lo harán a través de la cuenta de capital cuando la demanda de pesos lo permita. Sin embargo, con el actual escenario cambiario, se han profundizado algunas tendencias que preocupan a los mercados y a los inversores extranjeros.
En los primeros 10 meses de 2025, las importaciones aumentaron significativamente, con un superávit del comercio de bienes que se redujo de 15.969 millones de dólares en 2024 a 6.846 millones en 2025. Asimismo, el déficit turístico alcanzó los 8.000 millones de dólares, un récord desde 2017. Estos factores han llevado a un déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, lo que plantea desafíos para la economía argentina.
En medio de este panorama, la cuestión de fondo radica en si con este tipo de cambio ingresarán suficientes dólares a la cuenta de capital para financiar el crecimiento, refinanciar vencimientos de deuda en dólares y acumular reservas. Los datos de la cuenta financiera de la Balanza de Pagos muestran que en 2025, el financiamiento provino del FMI, organismos internacionales, emisión de deuda de empresas y una mínima inversión extranjera directa.
Para el próximo año, será crucial mantener la emisión de deuda por parte de las empresas, aumentar la inversión directa y que el Gobierno pueda colocar deuda en el mercado para no depender exclusivamente de financiamiento externo. Milei y Caputo seguirán trabajando en su estrategia para estabilizar la demanda de pesos y fortalecer la economía argentina en medio de un escenario desafiante.
¿Qué sucederá si el BCRA no logra frenar la compra de dólares?
El escenario económico argentino sigue siendo incierto y volátil, con constantes fluctuaciones en el valor del dólar y medidas gubernamentales que intentan contener la crisis. Sin embargo, la clave parece ser colapsar el FAE (Fondo de Aseguramiento de Exportaciones) para lograr que los dólares salgan del colchón y vuelvan a circular en la economía.
Si el Banco Central de la República Argentina no logra comprar dólares en mitad de la banda establecida o si, por algún imprevisto, la divisa vuelve a superar el techo permitido, será necesario replantear todo el sistema económico. Una de las posibles soluciones sería ampliar las bandas de intercambio o, como propone el economista Domingo Cavallo, liberar el cepo cambiario y permitir que el dólar flote libremente, con un esquema de compras de reservas anunciado.
El desafío de reactivar la economía y evitar una devaluación brusca
En medio de esta incertidumbre, el gobierno argentino se enfrenta al desafío de reactivar la economía y evitar una devaluación brusca que pueda desencadenar una crisis aún mayor. El colapso del FAE podría ser la clave para lograr que los dólares que se encuentran guardados bajo el colchón de los argentinos vuelvan a circular, impulsando así el consumo y la inversión.
Sin embargo, esta estrategia no está exenta de riesgos. Si el Banco Central no logra contener la compra de dólares y la divisa vuelve a dispararse, podría desencadenarse una crisis cambiaria que afecte aún más la economía del país. Es por eso que es fundamental encontrar un equilibrio entre estimular la salida de dólares del colchón y mantener la estabilidad cambiaria.
La importancia de encontrar un nuevo esquema de intercambio
Ante este escenario complejo, es crucial que el gobierno argentino encuentre un nuevo esquema de intercambio que permita reactivar la economía sin poner en riesgo la estabilidad cambiaria. Ampliar las bandas de intercambio o liberar el cepo cambiario son algunas de las opciones que se barajan, pero es necesario analizar detenidamente cuál sería la mejor estrategia a seguir.
En definitiva, el desafío para el Banco Central y el gobierno argentino es encontrar la manera de colapsar el FAE de forma controlada y lograr que los dólares salgan del colchón, sin generar una devaluación brusca que pueda agravar la crisis económica. Solo el tiempo dirá si estas medidas serán suficientes para estabilizar la economía del país y sentar las bases para un crecimiento sostenible a largo plazo.







