La correcta determinación del valor de la mercancía que se importa es crucial en el ámbito aduanero. En este sentido, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), a través de la Dirección General de Aduanas (DGA), se encarga de inspeccionar los precios declarados con el objetivo de proteger la base imponible de los impuestos de importación y garantizar la transparencia en las operaciones.
La subfacturación, que antes era simplemente un concepto técnico, ahora representa un riesgo concreto para los importadores. Cualquier discrepancia en el valor declarado puede no solo implicar ajustes tributarios, sino también activar el régimen sancionador establecido en el Código Aduanero (Ley 22.415), lo que podría tener graves consecuencias para las empresas involucradas.
En un contexto en el que los valores de criterio tradicionales han quedado obsoletos para muchos sectores de la industria, la aduana ha implementado un esquema basado en la selectividad informática y en la inspección ex post, es decir, después del envío de la mercancía. Bajo esta modalidad, el sistema aduanero prioriza la agilidad en el despacho de carga en terminales portuarias o aeroportuarias, sin descuidar el control de los precios declarados.
Para determinar la aceptabilidad de un valor declarado, la aduana utiliza una matriz de riesgo basada en precios históricos estadísticos, costos de materia prima y trazabilidad de proveedores en origen. Si se detecta que el valor declarado no se corresponde con la realidad, y que esta inexactitud afecta los parámetros fiscales o cambiarios, se activa el régimen de infracción previsto en el artículo 954 del Código Aduanero.
Las multas y sanciones aduaneras aplicables en caso de declaraciones inexactas pueden ser significativas, llegando a ser de hasta cinco veces el monto de la pérdida fiscal detectada. Además, la subfacturación puede conllevar ajustes de valor, liquidación de impuestos y la generación de un procedimiento autonómico de infracción.
Para evitar problemas con la aduana, es fundamental que los importadores documenten minuciosamente el precio de sus transacciones, verifiquen la coherencia entre los diferentes registros y realicen consultas previas de valores de referencia. Asimismo, es recomendable evaluar la solicitud de Resoluciones Anticipadas y reforzar los controles en casos de intermediarios o triangulaciones.
Mantener un perfil de riesgo limpio y utilizar las herramientas preventivas disponibles son acciones clave para operar con previsibilidad y evitar sanciones innecesarias. En definitiva, la transparencia y la honestidad en las operaciones aduaneras son fundamentales para mantener una relación fluida y segura con las autoridades pertinentes.







