Joffrey Baratheon (Jack Gleeson), conocido por su papel en Game of Thrones, es uno de los personajes más despreciables que ha aparecido en la televisión. Nacido como hijo del rey Robert Baratheon (Mark Addy) y Cersei Lannister (Lena Headey), Joffrey se negó a aceptar la verdad sobre su origen, lo que lo convirtió en un heredero ilegítimo al Trono de Hierro. Su comportamiento malcriado y cruel lo convirtió en un personaje odiado por los fanáticos, por lo que su muerte fue motivo de celebración.
El plan para matar a Joffrey en Game of Thrones
La responsabilidad de la muerte de Joffrey recae en Olenna Tyrell (Diana Rigg), quien elaboró un plan maestro para eliminarlo. Con la ayuda de Petyr Baelish, colocó veneno en el vino de Joffrey durante una celebración, causando su muerte de manera impactante. Esta revelación no se hizo pública hasta tiempo después, cuando Olenna confesó su acción a Jaime Lannister.
Los motivos detrás del asesinato de Joffrey
Olenna conspiró para matar a Joffrey no solo por su tiranía, sino también para proteger a su nieta Margaery. Al eliminar a Joffrey, Margaery podría casarse con Tommen, un hermano más dócil y manipulable, asegurando así la posición de poder de la familia Tyrell. Este acto también sirvió para liberar a Sansa y desacreditar a Tyrion por el asesinato.
El papel de Petyr en el plan
Petyr Baelish se involucró en el plan como una oportunidad para sembrar el caos y ganar poder. Al ayudar a los Tyrell a eliminar a Joffrey, se posicionó como un aliado valioso y astuto. Su participación también le permitió vengarse de Tyrion y ascender en la jerarquía política de Poniente. Su inteligencia y maquinaciones lo convirtieron en uno de los personajes más intrigantes de Game of Thrones.
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