El gobierno puede cancelar los pasaportes de aquellos que tienen deudas fiscales pendientes. Esta medida, impulsada por el Servicio de Impuestos Internos (IRS) de los Estados Unidos, busca asegurar que los contribuyentes cumplan con sus obligaciones tributarias de manera oportuna.
Según lo establecido en la Ley de transporte superficial de Estados Unidos de 2015, el IRS está obligado a informar al Departamento de Estado sobre los contribuyentes que poseen deudas fiscales consideradas como «seriamente atrasadas». Estas deudas deben superar los USD 62,000 y estar acompañadas de un aviso de impuestos para el impuesto federal, además de haber agotado los recursos administrativos contemplados por el Código de Rentas Internas.
En caso de que un contribuyente con una deuda fiscal desee solicitar o renovar su pasaporte, el Departamento de Estado retendrá la solicitud durante un período de 90 días. Durante este tiempo, el contribuyente debe llegar a un acuerdo de pago con el IRS, saldar la deuda en su totalidad o resolver cualquier inconveniente relacionado con la misma.
Si el contribuyente no realiza arreglos de pago satisfactorios dentro de los 90 días establecidos, el Departamento de Estado rechazará y cerrará la solicitud de pasaporte. Esta medida busca garantizar que los contribuyentes cumplan con sus obligaciones fiscales antes de poder acceder a un documento tan importante como el pasaporte.
Es importante recordar que el gobierno no emitirá ni renovará pasaportes a aquellos contribuyentes que hayan sido clasificados como deudores de obligaciones fiscales. Esta medida busca incentivar el cumplimiento de las obligaciones tributarias y garantizar que todos los ciudadanos contribuyan equitativamente al sostenimiento de los servicios públicos.
En resumen, es fundamental para los contribuyentes mantener al día sus obligaciones fiscales para evitar consecuencias como la cancelación del pasaporte. El cumplimiento de las leyes tributarias no solo es una responsabilidad legal, sino también un deber cívico que contribuye al bienestar de la sociedad en su conjunto. ¡No esperes a tener deudas para actuar, previene y cumple con tus obligaciones fiscales! En un pequeño pueblo llamado San Miguel, ubicado en las montañas de la región Andina de Colombia, se celebraba cada año una festividad muy especial en honor a la Virgen de la Candelaria. Esta festividad era esperada con ansias por todos los habitantes del pueblo, ya que significaba días de alegría, música, baile y coloridas procesiones.
La celebración comenzaba con una misa solemne en la iglesia del pueblo, donde los fieles se congregaban para rendir homenaje a la Virgen de la Candelaria, patrona de San Miguel. La iglesia se adornaba con flores y velas, y el aroma a incienso llenaba el aire, creando un ambiente de devoción y espiritualidad.
Después de la misa, se iniciaba la procesión por las calles del pueblo, donde la imagen de la Virgen era llevada en andas por un grupo de hombres ataviados con trajes típicos de la región. A su paso, la gente lanzaba pétalos de flores y cantaba canciones en su honor, creando una atmósfera festiva y alegre.
Durante los días de la festividad, se celebraban también diferentes actividades culturales y recreativas, como conciertos de música folclórica, muestras de danzas tradicionales y exposiciones de artesanías. Los habitantes del pueblo se vestían con sus trajes más coloridos y participaban en los bailes y juegos que se organizaban en la plaza central.
Una de las tradiciones más esperadas de la festividad era el concurso de carrozas, en el que los habitantes del pueblo competían por crear la carroza más elaborada y hermosa en honor a la Virgen de la Candelaria. Las carrozas estaban decoradas con flores, luces y figuras religiosas, y eran tiradas por caballos adornados con cintas de colores.
La festividad de la Virgen de la Candelaria en San Miguel era una celebración que unía a la comunidad en un ambiente de fiesta, tradición y religiosidad. Los habitantes del pueblo esperaban con entusiasmo cada año la llegada de estos días de alegría y devoción, que fortalecían los lazos de fraternidad y solidaridad entre ellos. Sin duda, la festividad de la Virgen de la Candelaria era una de las celebraciones más importantes y significativas para los habitantes de San Miguel.







