El MBA: una inversión estratégica en el mundo empresarial
Durante años, hacer un MBA era casi un paso obligatorio para quienes buscaban alcanzar puestos directivos o dar el salto al mundo empresarial. Aunque el mercado laboral cambió y aparecieron programas más específicos relacionados con la inteligencia artificial, el negocio digital o el análisis de datos, la maestría en administración de empresas sigue ocupando un lugar central en la formación ejecutiva.
Hoy acceder a este tipo de estudios implica una inversión cada vez mayor que requiere medir costos, financiamiento y retorno esperado. En este momento, los valores pueden alcanzar los US$ 35.000 dependiendo del formato, institución y perfil del programa.
En la Universidad Austral, por ejemplo, el MBA en Agronegocios –que tiene una duración de dos años– mantiene un valor histórico cercano a los US$ 22.000, precio que se ha mantenido desde el año pasado. La Escuela de Negocios IAE amplió su oferta con programas de tiempo completo, ejecutivos y online: el MBA ejecutivo y el MBA en línea tendrán una tarifa de $52.540.000 y una duración de 15 meses, mientras que el MBA a tiempo completo alcanza los 35.000 dólares estadounidenses por una duración de 11 meses. La institución ofrece financiamiento de hasta 40 cuotas y descuentos que llegan al 40 por ciento.
En la Universidad Di Tella, tanto el MBA como el Executive MBA (EMBA) tienen un valor cercano a los US$30.000. La institución ofrece una amplia política de beneficios y descuentos, que incluye condiciones especiales para empleados de empresas con convenio, graduados universitarios con buen desempeño académico, residentes fuera de la Ciudad de Buenos Aires -ya sea dentro del país o en el extranjero-, emprendedores, mujeres en puestos de liderazgo y referidos por otros estudiantes o egresados de la universidad. Además, los programas se pueden financiar hasta en 40 cuotas a través de diferentes planes de pago que cada alumno puede elegir según sus necesidades.
En la Universidad CEMA, cursar una maestría en administración de empresas implica una inversión aproximada de US$25.000 que puede durar entre 15 y 24 meses. La institución explica que los valores fueron actualizados en los últimos años para acompañar los costos académicos y la actualización de contenidos, aunque mantiene diferentes opciones de financiamiento, becas y convenios corporativos para facilitar el acceso.
En la Universidad de San Andrés (UdeSA), el MBA ejecutivo tiene un valor de US$35.000 y se puede pagar en 24 o 36 cuotas. La institución también ofrece becas específicas. Un caso es el descuento del 25% destinado a mujeres con alto potencial. Además de la MBA tradicional, la escuela agregó alternativas como formatos en línea y semipresenciales.
La Universidad Católica Argentina (UCA), por su parte, sitúa sus tarifas de MBA en torno a un millón de pesos mensualmente y ofrece diferentes beneficios acumulativos dependiendo del perfil del estudiante. Siguiendo los valores de inflación, se aplicó un aumento del 30% respecto al año pasado.
La institución católica también segmentó su propuesta entre versiones MBA ejecutivo para perfiles más senior y programas dirigidos a jóvenes profesionales con alto potencial. La duración para estudiar la Maestría en Administración de Empresas es de 16 meses.
Networking y carrera
Las universidades coinciden en que el coste de un MBA ya no se mide únicamente por el impacto salarial inmediato. El análisis hoy pasa por el retorno de la inversión (ROI), variable que engloba tanto el crecimiento profesional y el acceso a puestos de liderazgo, como la ampliación de redes de contactos.
En el IAE sostienen que muchos graduados logran promociones internas, cambios en la industria o puestos regionales una vez que completan el curso. En el caso de la Universidad Austral, los egresados reportan mejoras salariales de entre el 20% y el 40%, especialmente cuando asumen puestos de mayor responsabilidad. En la UCA incluso aseguran que muchos participantes obtienen ascensos durante el propio curso, lo que les permite amortizar parte de la inversión mientras estudian.
En Ucema, Antonio Marín vicerrector y director de la Escuela de Negocios, agrega que el principal diferencial está “en el desarrollo de capacidades de liderazgo, pensamiento estratégico, toma de decisiones y ampliación de redes profesionales”.
Alejo Rodríguez Cacio, director del MBA UTDT está de acuerdo en que para quienes trabajan en corporaciones, el retorno concreto suele aparecer en los dos años posteriores a la graduación: ascensos más rápidos y acceso a puestos de alta dirección.
“En todos los casos, hay un retorno que no aparece en ningún balance pero que los egresados mencionan una y otra vez: la red de contactos. Compartir dos años de estudio con profesionales de diferentes sectores, industrias y países construye vínculos que duran toda la vida, y que muchas veces se convierten en socios, clientes, inversionistas o simplemente la llamada que abre la puerta correcta en el momento correcto”, agrega.
El perfil del estudiante también cambió respecto a años anteriores. Si hace una década predominaban los directivos con carreras consolidadas, hoy hay profesionales jóvenes, mandos intermedios, emprendedores y perfiles senior que buscan reconvertirse ante los cambios tecnológicos. También aparecen sectores que están ganando protagonismo como el tecnológico, el sanitario, el negocio digital o la consultoría.
El avance de la inteligencia artificial y la aceleración tecnológica también obligaron a redefinir los contenidos. Pensamiento crítico, liderazgo, toma de decisiones en condiciones de incertidumbre, negociación, gestión de datos y comprensión tecnológica aparecen entre las habilidades más demandadas por las empresas. Y es por eso que las escuelas han incorporado estos temas en los programas tradicionales.
Al mismo tiempo, estudiar en el extranjero ya no es la única opción para quienes buscan una experiencia de nivel internacional. “Muchos profesionales valoran construir redes en el mercado donde desarrollarán eficazmente su carrera”, explica Alejandro Terroba, profesor y director de Programas e Innovación del IAE Business School. En este contexto, el networking local se convirtió en un activo tan relevante como el propio contenido académico.
“El MBA sigue ocupando un lugar central para quienes buscan una visión integral del negocio y prepararse para roles de gestión general", comenta Daniel Serrot, director del MBA y EMBA de la Universidad de San Andrés. La diferencia es que ahora esa decisión implica también una pregunta cada vez más específica: cuánto invertir y cuánto puede rendir esa apuesta en el mediano plazo.








