La noticia de un acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás el miércoles provocó una ola de júbilo en Gaza. Pero este jueves los habitantes de este devastado territorio palestino despertaron y se dieron cuenta los estragos de los continuos bombardeos israelíescon columnas de humo sobre los lugares atacados, escombros y cadáveres amortajados.
Mientras tanto, el alto el fuego para permitir la liberación de rehenes israelíes y la llegada de ayuda humanitaria a la Franja tras 15 meses de una guerra devastadora seguía en el limbo a la espera de la confirmación del Ejecutivo israelí.
El gobierno de Benjamín Netanyahu argumentó que Hamás impuso nuevas exigencias y que debían terminar de resolver algunos puntos del acuerdo. Se esperaba una respuesta este jueves, pero la decisión se pospuso para un día más.
Hamás, por su parte, negó las acusaciones y dijo que Israel estaba tratando de «crear tensión en un momento crítico».
Mientras Israel espera ansiosamente el regreso de decenas de personas que fueron secuestradas por terroristas de Gaza desde el salvaje ataque del 7 de octubre de 2023, la desilusión crecía en Gaza.
«Estábamos esperando la tregua. Fue la noche más feliz desde el ataque del 7 de octubre» de 2023, afirmó Said Alush, que perdió a sus familiares durante la noche, en un bombardeo contra la ciudad de Jabaliya, en el norte de la Franja. Bucle.
«De repente nos enteramos de que habían muerto 40 personas», dijo. Su tío es una de las víctimas. «La alegría de todo el barrio se transformó en tristeza, como si hubiera ocurrido un terremoto».
Más de 70 muertos en un día
El portavoz de Defensa Civil, Mahmud Basal, indicó que al menos 73 personas han muerto en los bombardeos israelíes desde que se anunció el acuerdo de alto el fuego. De los muertos, 20 eran niños y 25 mujeres. Además, más de 200 personas resultaron heridas.
De madrugada, los vecinos de la zona se encontraban comprobando los daños y retirando escombros de un edificio en ruinas, del que no quedaba más que un revoltijo de trozos de hormigón, barras de refuerzo y objetos personales esparcidos.
Este panorama, de edificios con fachadas destruidas y habitaciones llenas de un espeso polvo gris, se ha vuelto tristemente común en todo el territorio palestino asediado desde que comenzó la guerra en octubre de 2023, que obligó también a la mayoría de los 2,4 millones de habitantes de la Franja a desplazarse a menos una vez.
En el Hospital Naser de Khan Younis, el principal centro médico del sur de Gaza, se veían rastros de sangre en las camillas metálicas de la morgue, que el personal estaba limpiando afanosamente.
Al otro lado del territorio, en la ciudad de Gaza, el hospital Al Ahli recibió durante la noche decenas de cadáveres, envueltos en mantas de las que, en ocasiones, asomaban los pies descalzos de un niño.
Antes de ser enterrado, una mujer acarició la cabeza de un hombre fallecido, ya amortajado, totalmente absorto en medio del ir y venir de ambulancias. A su lado, un hombre rezaba en voz baja, con la mano puesta sobre el pecho del difunto.
«Después de que anunciaron el alto el fuego, la gente estaba feliz, feliz, pero atacaron un edificio de cinco pisos, con más de 50 personas dentro», dijo Ibrahim Abu al Rish, conductor de ambulancia de la Defensa Civil.
Con el flash de sus móviles encendidos, rescatistas y vecinos buscaron entre los escombros hasta bien entrada la noche, en plena oscuridad total por falta de electricidad, problema que se prolonga desde hace meses.
Cuerpos de palestinos muertos en bombardeos israelíes en la ciudad de Gaza. Foto: REUTERS «El bombardeo continúa, apuntando a una casa tras otra», dijo Al Rish.
Sin acuerdo, en Gaza temen «un baño de sangre»
Mahmud al Qarnawi, residente en el campo de refugiados de Al Bureij, en el centro del territorio, cree que el alto el fuego no se aplicará plenamente hasta dentro de algún tiempo, por lo que los habitantes seguirán estando en una posición vulnerable.
«Los disparos no han cesado, los aviones siguen en el cielo y la situación es difícil», afirmó.
En la cercana ciudad de Nuseirat, Motaz Bakir también expresó su preocupación: «Tenemos que ser cautelosos. Durante los próximos tres días, «Tememos un baño de sangre aún peor que antes».
El Gobierno israelí aún debe ratificar el acuerdo, anunciado por Qatar y Estados Unidos y que, en principio, entrará en vigor el domingo.
Pero, por el momento, nadie puede sentirse seguro en Gaza, subraya Médicos Sin Fronteras (MSF).
Niños palestinos juegan en un campo de refugiados en Deir al-Balah, en la Franja de Gaza. Foto: AP «Anoche hubo mucha alegría durante 20 minutos, y luego fue una noche muy sangrienta», dijo por teléfono a la AFP Amande Bazerolle, coordinadora de emergencias de MSF en la Franja. Mientras hablaba se escuchaban disparos de granada de fondo.
Después de más de 15 meses de una guerra devastadora, el acuerdo anunciado el miércoles prevé la liberación de 33 rehenes israelíes, a cambio de mil prisioneros palestinos, durante una primera fase que comenzará el domingo. Además, la ayuda humanitaria también debería aumentar en esta etapa.
La guerra fue desencadenada por el ataque de Hamás en Israel el 7 de octubre de 2023, que costó la vida a 1.210 personas en Israel, en su mayoría civiles, según un recuento basado en datos oficiales.
De las 251 personas secuestradas ese día, 94 permanecen retenidas en Gazade los cuales 34 habrían muerto, según el ejército israelí.
En respuesta al ataque, Israel lanzó una campaña de represalia que ha matado al menos a 46.788 personas en la Franja de Gaza, en su mayoría civiles, según datos del Ministerio de Salud del gobierno de Hamás, que la ONU considera fiables.








