La crisis en la investigación científica y tecnológica en Argentina: ¿Qué está pasando realmente?
La Agencia Nacional para la Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (A+D+I) ha dado un golpe al sector al anunciar la finalización de las convocatorias de proyectos de investigación en Ciencia y Tecnología (PICT) para reorientarlos hacia “financiar proyectos de inicio”. Esta decisión ha generado preocupación y desconcierto en la comunidad científica y tecnológica del país.
La noticia ha caído como un balde de agua fría, ya que los PICT estaban financiando programas de investigaciones exitosas, como la vacuna argentina contra el COVID Arvac y proyectos de trigo resistente liderados por la investigadora Raquel Chan, de la Universidad Nacional del Litoral. Expertos señalan que esta medida detiene la financiación para investigaciones de interés público, como el desarrollo de vacunas o tratamientos.
La falta de presupuesto actualizado ha sido clave en esta situación, con transferencias discrecionales que han causado retrasos en becas y la paralización de proyectos PICT. La falta de financiamiento ha llevado a la cancelación de miles de proyectos, lo que ha generado un impacto negativo en el sector.
La Red de Autoridades de Institutos de Ciencia y Tecnología (Raicyt) ha indicado que mantienen un conflicto judicial con la Agencia desde el año pasado, ya que el financiamiento otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) no ha sido utilizado para funciones científicas. Esta situación ha llevado a que el sector exija que el Ejecutivo cumpla con su obligación de financiar los desarrollos científicos con un porcentaje del PIB, algo que se ha incumplido sistemáticamente.
Más de 1500 proyectos apoyados por el CONICET se han visto afectados, con aproximadamente 500 millones de dólares de inversión al año en juego. La falta de financiamiento ha generado consecuencias graves, como la fuga de cerebros, la disminución de la investigación propia y el fin de proyectos privados que se nutrieron de profesionales formados en organismos públicos.
En este contexto, es fundamental destacar el papel que juegan las Empresas de Base Tecnológica (EBT) en Argentina, que buscan transformar el conocimiento en innovación aplicada. Estas empresas, fundadas por investigadores, colaboran con el sector privado para generar productos y servicios intensivos en conocimiento, crear empleo altamente calificado y promover la inversión en ciencia y tecnología.
En resumen, la crisis en la investigación científica y tecnológica en Argentina es una realidad que debe abordarse de manera urgente para evitar consecuencias aún más graves en el futuro. Es fundamental que el gobierno cumpla con su obligación de financiar el desarrollo científico y tecnológico del país para garantizar un futuro próspero y competitivo en el ámbito internacional.







