En esta noticia se revela la radiografía de la pax cambiaria en Argentina, destacando el ancla del BCRA y los desafíos que enfrentará en el segundo semestre del año. El flujo de dólares comerciales es un factor clave en esta situación.
En lo que va de año, el frente de intercambio en Argentina ha experimentado una caída significativa del dólar, acumulando una disminución de alrededor de $100. A pesar de esto, la apreciación real del peso genera preocupaciones, ya que la inflación sigue en alza, con un 9,4% acumulado en el primer trimestre. Esta discrepancia plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del plan actual, donde las bandas cambiarias se actualizan según el IPC, y desvía la atención de los inversores hacia los desafíos que se avecinan en la segunda mitad de 2026.
Según un informe de Capital de los Molinos, el flujo de dólares comerciales se explica por una confluencia de tres factores. El primero es estacional, relacionado con el inicio de la liquidación de la cosecha gruesa, que ha inundado el mercado de divisas y ha aumentado la oferta de dólares. El BCRA ha sido agresivo en sus compras, acumulando más de $5.500 millones en el año, con 65 días consecutivos de saldo comprador.
El segundo factor es una política monetaria con un claro sesgo contractivo, donde el Tesoro valida licitaciones con niveles de rollover superiores al 100% para absorber la liquidez y evitar presiones sobre el dólar. Además, la base monetaria está creciendo por debajo de la inflación, lo que implica una contracción real del peso.
Finalmente, el mercado ha recibido un fuerte apoyo externo, especialmente tras las declaraciones a favor del programa económico por parte del secretario del Tesoro estadounidense y el desembolso de US$1.000 millones vinculado a la segunda revisión del Fondo. El dólar al por mayor opera alrededor de los $1.360, con una brecha del 23% respecto al techo de intervención.
En cuanto al flujo de dólares comerciales, se destaca una mejora en la balanza comercial proyectada para 2026, impulsada por el crecimiento de las exportaciones en sectores como la agricultura, la energía y la minería. Sin embargo, se advierte sobre la necesidad de explorar nuevas fuentes de financiación para cubrir vencimientos de deuda en moneda extranjera y evitar turbulencias en un año electoral.
En resumen, la pax cambiaria actual en Argentina se enfrenta a desafíos y incertidumbres, pero se mantiene estable gracias al flujo de dólares comerciales y al apoyo externo. El segundo semestre del año será crucial para evaluar la sostenibilidad y estabilidad del sistema cambiario en el país.








