Cosas más extrañas es mucho más que una simple serie de televisión. Desde su inicio, ha cautivado a la audiencia con su mezcla única de ciencia ficción, terror, misterio y drama. Creada por los talentosos hermanos Duffer, esta producción ha logrado destacarse como una de las mejores de los últimos tiempos.
Una ubicación del mundo real tenía limitaciones narrativas
Los hermanos Duffer inicialmente consideraron Montauk, Nueva York, como escenario para la serie, pero pronto se dieron cuenta de que esta ubicación limitaría la narrativa. Así nació la ficticia ciudad de Hawkins, que permitió a los creadores explorar nuevos horizontes y crear tramas más complejas.
El cambio de locación también trajo consigo un cambio de título, pasando de Montauk a Cosas más extrañas. Este nuevo nombre encajaba a la perfección con el tono apocalíptico y misterioso que buscaban transmitir. Además, les permitió tener un control total sobre la historia y los personajes, algo que una ubicación real habría limitado.
«Una vez decidimos que los años ochenta serían el mejor momento para eso. Nos dimos cuenta de que nos permitiría rendir homenaje a todas las cosas que más nos inspiraron. Tal vez podríamos captar un poco del sentimiento de los libros de Stephen King y las películas de Spielberg. Permitimos que todas estas influencias convergieran en la idea del programa».
Hawkins, Indiana, es un mejor lienzo para esta asombrosa obra de arte
Cosas más extrañas ha sabido aprovechar al máximo su entorno en Hawkins, Indiana. Este escenario ficticio ha permitido a los creadores ser creativos y desarrollar tramas más complejas sin las limitaciones de una ubicación real. Además, visualmente la serie se ha beneficiado enormemente de esta decisión, con un rodaje en locaciones de Atlanta que ha enriquecido la estética del programa.
En definitiva, Cosas más extrañas es un verdadero testimonio del poder de la creación de mundos ficticios en la narrativa audiovisual. Los hermanos Duffer han sabido aprovechar al máximo las posibilidades que les brinda Hawkins como escenario, entregando una obra maestra que ha cautivado a millones de espectadores en todo el mundo.








