La industria alimentaria en Argentina se ve afectada por la caída del consumo, lo que ha llevado a grandes empresas a tomar decisiones drásticas para ajustarse a la nueva realidad del mercado local. En este contexto, Mondelez, dueño de marcas reconocidas como Oreo, Milka, Cadbury y Beldent, ha anunciado la paralización de su planta en Pacheco durante tres semanas.
Esta noticia ha generado preocupación en la industria, ya que la planta de Pacheco es la operación más grande de Mondelez en el país y concentra gran parte de la producción local de galletas, chocolates y dulces. La medida afectará a alrededor de 2300 trabajadores, quienes tendrán licencias pactadas hasta el 4 de enero de 2026, fecha en la que se reanudará la producción en el complejo industrial.
La decisión de Mondelez incluye adelanto de vacaciones, reducción de turnos, reajuste de turnos y uso menos efectivo de la capacidad instalada. A pesar de esto, la empresa ha asegurado que no habrá suspensiones de personal, ya que parte de los trabajadores continuarán con otras tareas y se llevarán a cabo tareas de mantenimiento durante ese período.
Fuentes de Mondelez han explicado que se trata de una medida de planificación y adaptación operativa para mantener la sostenibilidad de la actividad a largo plazo. Se han alcanzado acuerdos con el Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimentaria (STIA) y la Comisión Interna para llevar a cabo esta reorganización en la planta de Pacheco.
Esta noticia se suma a una serie de decisiones tomadas por otras empresas en Argentina, como el cierre de la planta de Whirlpool en Pilar y la reestructuración de la granja avícola Granja Tres Arroyos. La industria alimentaria en el país se encuentra en un momento de ajuste y reorganización para adaptarse a las nuevas condiciones del mercado.
En este contexto, es importante que las empresas busquen alternativas para mantener su actividad y preservar los empleos en el sector. La colaboración entre las empresas y los sindicatos es fundamental para encontrar soluciones que beneficien a todos los actores involucrados. La industria alimentaria en Argentina enfrenta desafíos, pero con trabajo conjunto y decisiones estratégicas, puede superar esta coyuntura y seguir siendo un motor de la economía nacional.







