Mercuria ofrece 1.400 millones de dólares por activos de Raízen Argentina
El grupo suizo Mercuria ha lanzado una oferta de 1.400 millones de dólares por los activos de Raízen Argentina, empresa que opera cerca de 700 estaciones de servicio de la marca Shell en el país. Esta movida posiciona a Mercuria como uno de los principales comerciantes de materias primas en el mundo, consolidando su presencia en el mercado local como la segunda comercializadora de combustibles con una participación del 17%.
Mercuria: un gigante en el mundo de las materias primas
Fundada en 2004 en Ginebra por los comerciantes suizos Marco Dunand y Daniel Jaggi, Mercuria se ha convertido en uno de los mayores comerciantes independientes de materias primas y energía a nivel mundial. Con presencia en más de 50 países y 1300 empleados, la empresa se enfoca en aportar eficiencia a la cadena de valor de las materias primas con tecnología, experiencia y soluciones bajas en carbono.
Una apuesta por la transición energética
Mercuria se ha destacado por liderar la transición energética, comprometiendo más del 50% de sus nuevas inversiones hacia energías renovables y transición. En Argentina, la empresa tiene presencia en Vaca Muerta y es accionista de Phoenix Global Resources. La oferta por los activos de Raízen se ha realizado de forma independiente, sin la participación de socios locales en Phoenix.
Raízen Argentina: un jugador clave en el mercado local
Raízen, compuesta por el grupo brasileño Cosan y Shell, es el segundo actor en el mercado local de combustibles. Con la venta de su operación en el horizonte, se abren oportunidades para nuevos jugadores en el mercado, como la Compañía General de Combustibles (CGC), liderada por el grupo Eurnekian.
Un panorama competitivo en evolución
La venta de los activos de Raízen ha generado interés de varios gigantes del comercio de materias primas, como Trafigura, Glencore y Vitol. Sin embargo, las únicas ofertas en pie son las de Mercuria y CGC, con Vitol relacionado indirectamente con esta última. Trafigura y el grupo Werthein se han quedado fuera de la operación.
En un mercado en constante evolución, la competencia por los activos de Raízen Argentina refleja el interés de los grandes comerciantes internacionales en consolidar su presencia en el país. La decisión final sobre la venta de los activos de Raízen promete redefinir el panorama del mercado de combustibles en Argentina. Un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature revela que la deforestación en la Amazonía brasileña ha alcanzado niveles alarmantes en los últimos años. Según los datos recopilados por investigadores de la Universidad de Sao Paulo, entre agosto de 2019 y julio de 2020 se perdieron más de 11.000 kilómetros cuadrados de bosques en la región, un aumento del 9,5% con respecto al período anterior.
La Amazonía es la selva tropical más grande del mundo y alberga una biodiversidad única, con miles de especies de plantas y animales que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. Sin embargo, la deforestación causada por la tala ilegal, la minería y la expansión agrícola está poniendo en peligro este ecosistema vital.
Según los expertos, la deforestación en la Amazonía no solo tiene un impacto devastador en la biodiversidad de la región, sino que también contribuye al cambio climático. Los árboles actúan como sumideros de carbono, absorbiendo grandes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera y ayudando a mitigar el calentamiento global. Cuando se talan, este carbono se libera de vuelta a la atmósfera, aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero y acelerando el cambio climático.
Además, la deforestación también tiene graves consecuencias para las comunidades indígenas que dependen de la selva para su subsistencia. Muchos de estos pueblos han vivido en armonía con la naturaleza durante siglos, pero la destrucción de sus tierras ancestrales los obliga a desplazarse y a luchar por su supervivencia.
El gobierno brasileño ha sido criticado por su falta de acción para detener la deforestación en la Amazonía. A pesar de las promesas de proteger el medio ambiente, las políticas del presidente Jair Bolsonaro han favorecido a los intereses de la industria agropecuaria y han debilitado las leyes ambientales que protegen los bosques.
Ante esta situación alarmante, es urgente tomar medidas para frenar la deforestación en la Amazonía y proteger este invaluable ecosistema. Se necesitan políticas ambientales más estrictas, un mayor control y vigilancia de las actividades ilegales en la región, así como el apoyo a las comunidades indígenas para que puedan defender sus territorios y su forma de vida.
La Amazonía es un tesoro natural que debemos preservar para las generaciones futuras. Si no actuamos ahora, corremos el riesgo de perder no solo una de las maravillas de la naturaleza, sino también una parte fundamental de nuestro planeta. La deforestación en la Amazonía es un problema global que requiere una respuesta global.








