El Hubble captura las hermosas rabietas de una estrella bebé

Los objetos de Herbig-Haro son algunas de las vistas más raras del cielo nocturno, y toman la forma de finos chorros de materia que flotan entre el gas y las estrellas circundantes. Los dos objetos Herbig-Haro catalogados como HH46 y HH47, que se ven en esta imagen tomada con el Telescopio Espacial Hubble de la NASA / ESA, fueron avistados en la constelación de Vela (las Velas), a una distancia de más de 1.400 años luz de la Tierra. ESA / Hubble y NASA, B. Nisini

Esta vista de aspecto extraño, capturada por el telescopio espacial Hubble, es un par de objetos Herbig-Haro. Estos objetos rara vez se ven con tanto detalle, y su estudio podría dar pistas sobre cómo nacen y evolucionan las estrellas.

Cada chorro de brillo se clasifica como su propio objeto, y los dos que se ven en esta imagen en particular están catalogados como HH46 y HH47. Están ubicados en la constelación de Vela (las Velas) y están a más de 1.400 años luz de distancia.

Las formas iluminadas se forman cuando las estrellas recién nacidas lanzan chorros de gas ionizado, al que la Agencia Espacial Europea se refiere como las “rabietas de una estrella bebé”. Estos chorros pueden cruzarse con nubes cercanas de polvo y gas a velocidades extremas, creando ondas de choque que forman los objetos.

Los astrónomos observaron el primer objeto Herbig-Haro en el siglo XIX, aunque en ese momento pensaron que era un tipo de nebulosa de emisión: una nube de polvo y gas que se ioniza con una estrella caliente cercana. Se descubrieron más objetos de este tipo, y se pensó que eran nebulosas de reflexión, que son nubes de polvo y gas que reflejan la luz de otras estrellas. Los objetos finalmente recibieron su nombre en honor a los dos primeros astrónomos que los estudiaron en profundidad, George Herbig y Guillermo Haro.

No fue hasta 1977 que se descubrieron los dos objetos ilustrados, HH46 y HH47, y los astrónomos finalmente entendieron qué eran los objetos. El astrónomo estadounidense RD Schwartz propuso por primera vez la teoría de que los chorros de estrellas recién nacidas creaban ondas de choque visibles cuando golpeaban nubes de polvo.

El estudio de estos objetos nos ayuda a aprender cómo se forman las estrellas. Los astrónomos John Bally y Jon Morse escriben que las estrellas recién nacidas son tempestuosas y arrojan una gran cantidad de materia en sus primeros 100.000 años de vida. Estos flujos de salida no siempre forman objetos Herbig-Haro, pero cuando lo hacen, los objetos pueden revelar información sobre la velocidad y el movimiento de estos chorros.

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