Comienza el año y el deseo de un 2025 tranquilo para la gobernanza de España ya se complica: una vez más, El independentismo catalán amenaza con desestabilizar el gobierno de Pedro Sánchezsi no satisface sus requisitos.
La frágil aritmética parlamentaria que Sánchez logró hilvanar en noviembre de 2023 para ser reelegido convirtió a la coalición progresista que lidera desde el Palacio de la Moncloa en un ejecutivo extremadamente dependiente de los siete votos separatistas que la soberanía derechista de Juntos por Cataluña que se le concede para alcanzar la mayoría necesaria.
Pero Junts, el partido del ex presidente catalán Carles Puigdemont, exigió beneficios a cambio que, catorce meses después, siguen sin realizarse.
Puigdemont, que huyó de España para evitar ir a prisión por haber declarado unilateralmente la independencia de Cataluña en 2017, todavía no puedo regresar al pago por las complejas interpretaciones que los jueces hacen de la ley de amnistía que le prometió Pedro Sánchez.
Además, hasta ahora, el presidente del Gobierno tampoco ha cumplido la transferencia de poderes en asuntos de inmigración a Cataluña ni logró El catalán es reconocido como lengua cooficial en las instituciones europeas. Estas son dos de las condiciones del independentismo catalán para sostener un apoyo que se ve amenazado día a día.
Con la mirada puesta en una inminente ruptura con el PSOE de Sánchez, Junts exige ahora que el presidente se someta a una cuestión de confianzaun recurso constitucional que sólo el jefe de gobierno puede decidir afrontar.
Y para añadir dramatismo, los de Puigdemont lo presentaron formalmente en el Parlamento como una propuesta no de ley.
Este jueves, en un intento de ganar tiempo para calmar las aguas y acercar posiciones entre el independentismo y el Gobierno, la mesa del Congreso -órgano de gobierno del Parlamento- Volvió a posponer la decisión sobre qué hacer con esa propuesta de Junts. Ya lo había hecho el mes pasado.
¿Cuál es el problema de la confianza?
Clarín consultó al profesor de derecho constitucional Eloy García: “Una de las diferencias entre el sistema parlamentario y el sistema presidencial, como el sistema argentino, es que, en el sistema presidencial, el pueblo elige a un presidente y se le brinda confianza durante el plazo de su mandato -explica García-. En el sistema parlamentario, se elige un Parlamento que confía en el presidente y le da un voto de confianza. Pero aquí la confianza está ratificado permanentemente. «Nunca llegas a tenerlo definitivamente».
“El gobierno, una vez elegido por el Parlamento, tiene que gobernar y tiene que hacerlo en consenso con el Parlamento porque, de lo contrario, El Parlamento puede retirar la confianza”, añade el profesor de la Universidad Complutense de Madrid.
Pedro Sánchez se presenta en el Congreso. Foto: EFE“En ese juego hay tres sujetos: sociedad, parlamento y gobierno. Es un juego que tiene complicaciones y es mucho más inestable que el presidencial. Es un juego de confianza cómplice, compartida y también bastante hostil”, lo define García.
“Hay elementos para medir la temperatura. Y entre ellos, el que tiene mayor implicancia política es la cuestión de la confianza, que es una figura intermedia”, aclara.
Consecuencias de perder la confianza
“Perderlo o ganarlo no tiene importancia desde el punto de vista jurídico”, subraya el profesor. Si se pierde la cuestión de la confianza, el gobierno no tiene por qué irse. Pero, al medir la temperatura del cuerpo social, ningún gobierno puede resistir si esa temperatura es adversa. Es un hecho que se contrasta. Si el presidente pierde esa cuestión de confianza, no tiene más remedio que dimitir”.
Respecto a la situación actual del gobierno de coalición de izquierdas de Sánchez, Eloy García la define como “muy complicado”.
“El Gobierno no tiene confianza, pero tampoco deja de tenerla”, considera. La mayoría que votó por su toma de posesión no está de acuerdo con algunas leyes que propone el gobierno. Tiene investidura pero no puede gobernar porque No aprueban los presupuestos ni aprueban algunas leyes”.
“No es constitucional”
“Entonces Junts se mete el dedo en el ojo y dice: —¿Por qué no presenta una cuestión de confianza? A lo que el gobierno responde: ‘Pero no estoy obligado a hacerlo’ -representa al profesor-. Luego Junts lo lleva al Parlament como si fuera un tema normal. Le pide, a través del Parlamento, que se someta a una cuestión de confianza. «Eso no es constitucional porque es una prerrogativa, un privilegio del presidente».
Para Eloy García, la jugada del independentismo catalán “se trata de un juego de bromas que no sabe como termina”.
“Lo quieren desgastar porque quieren demostrar que (Pedro Sánchez) depende de ellos«, dice.
“La idea detrás de esto es convertir la cuestión de la confianza en un movimiento de confianza destructivo. Se trata de bastardear el juego parlamentario”, afirma el profesor.
cumbre de independencia
Mientras tanto, este jueves, en Bélgica, los líderes de los dos principales partidos separatistas catalanes, Junts y Esquerra Republicana de Catalunya, Se reunieron para “renovar complicidades”.
Carles Puigdemont. Foto: ReutersSon Carles Puigdemont y Oriol JunquerasExpresidente y exvicepresidente del gobierno de la Generalitat que en 2017 organizó un referéndum de autodeterminación ilegal. Fue el impulso que condujo a la declaración unilateral de independencia que el gobierno central en el poder -entonces encabezado por Mariano Rajoy, el Partido Popular- sofocó con una intervención en Cataluña.
En aquel octubre de hace más de siete años, Puigdemont huyó a Bélgica y Junqueras acabó en un calabozodonde permaneció más de tres años y medio. Fue juzgado y condenado a 13 años de prisión hasta que el Gobierno de Pedro Sánchez le indultó en 2021.
La moción de censura que entusiasma al PP
Las asperezas entre el partido de Puigdemont y el PSOE de Sánchez ilusionan al Partido Popular cuyo líder, Alberto Núñez Feijóo, insiste en hacer cuentas para ver si consigue reunir los números necesarios en el Parlamento para desalojar a Sánchez de Moncloa a través de una moción de censura.
“Si los señores de Junts quieren elecciones y apoyan una moción de censura, tengan por seguro que yo presentaré una moción de censura”, dice Núñez Feijóo.
Sin embargo, Junts lo ve «imposible». Conseguir apoyo suficiente para que la moción de censura contra Pedro Sánchez prospere pasaría por suma tus votos a los del PP y a los de Voxun partido que nació y creció precisamente reclutando almas que rechazaban el intento separatista de los catalanes independentistas.
«Sería una broma macabra”, ve Jordi Turull, secretario general de Junts.







