Un equipo de investigadores hace un descubrimiento fascinante después de 150 millones de años
Un grupo de maestros e investigadores ha hecho un hallazgo sorprendente que ha dejado a la comunidad científica en vilo. Se trata de un crujido completo de un Crocodrilo marino que vivió hace aproximadamente 150 millones de años. Este descubrimiento proporciona datos clave para reconstruir la Fauna jurídica de la antigua cuenca de Neuquina, una región sumergida bajo un mar poco profundo que ahora revela secretos gracias al trabajo de la Paleontología local.
El espécimen hallado pertenece al grupo de Metriornquidos, cocodrilos adaptados a la vida marina que podían llegar a medir entre dos y tres metros de largo y se alimentaban de peces e invertebrados. El fósil se encuentra en excelente estado de conservación, gracias a las medidas de protección del patrimonio cultural de Neuquén que permitieron su rescate adecuado.
El material fue encontrado en la propiedad de la familia Fuentes, que había colaborado en un rescate paleontológico anterior. Gracias a esta nueva intervención, se logrará asegurar la recuperación y preservación del fósil, fortaleciendo las relaciones entre instituciones científicas, agencias estatales y la población local. La maestra e investigadora Marianella Talevi de la UNRN, quien participó en la operación, destacó la importancia de este hallazgo para la ciencia y la historia geológica de la región.
El rescate fue coordinado por la Dirección Provincial de Patrimonio Cultural, con la participación del técnico Juan Ignacio Ison y la miembro postdoctoral Micaela Chaumeil Rodríguez, ambos parte del equipo Conicet-UNRN. Este hallazgo no solo permitirá estudiar los ecosistemas marinos antiguos, sino que también refuerza la importancia de proteger el patrimonio paleontológico en la Patagonia.
Desde la Universidad Nacional de Río Negro se destacó el trabajo de sus maestros e investigadores en este descubrimiento, así como la participación de organizaciones provinciales y la comunidad. Se organizó un día de difusión en la ciudad de Mulichinc, donde se compartió la importancia científica del fósil y se creó conciencia sobre la protección de los depósitos de la región.
Gracias a este tipo de trabajos, la Patagonia sigue consolidándose como uno de los escenarios paleontológicos más ricos del mundo, donde cada hallazgo abre nuevas ventanas al pasado remoto de la Tierra. Este descubrimiento es un testimonio de la importancia de la paleontología y la protección del patrimonio cultural para comprender nuestra historia y evolución como especie.








