La batalla por la Ley de Etiquetado Frontal: Argentina en la encrucijada
A pesar de la aparente falta de interés parlamentario en el proyecto de eliminación de la Ley de Promoción de una alimentación saludable (PASO) en Argentina, la verdadera lucha se está librando en las oficinas del Mercosur. La delegación argentina se encuentra en medio de negociaciones para ceder el perfil de nutrientes al modelo brasileño, en un intento por armonizar las regulaciones regionales.
El asesor de nutrición de Unicef Mundial, Mauro Brero, ha advertido sobre las consecuencias económicas directas de la inacción estatal ante el avance de los productos ultraprocesados. Según estudios globales, cada niño con sobrepeso u obesidad representa un costo de alrededor de u$s 200.000 para la sociedad, lo que se traduce en una pérdida de productividad y un impacto significativo en el PIB anual de las naciones.
A nivel global, el número de niños y adolescentes con obesidad se ha triplicado en los últimos 25 años, afectando a 188 millones de jóvenes en todo el mundo. En Argentina, la prevalencia de exceso de peso en niños menores de 5 años es la tercera más alta en América Latina, con un 41,1% de la población de 5 a 17 años con sobrepeso.
En una mesa coordinada por Verónica Risso Patrón de Unicef Argentina, se ha destacado que el consumo de alimentos saludables en el país está por debajo de lo recomendado, mientras que los productos ultraprocesados representan más del 35% del aporte energético diario de los niños. La propuesta de eliminar la normativa de etiquetado frontal ha despertado preocupación entre los expertos, ya que podría significar un retroceso en los avances logrados en materia de nutrición y salud pública.
La estrategia revisionista se ha trasladado a las oficinas técnicas del Mercosur, donde la delegación argentina ha mostrado una mayor flexibilidad en las negociaciones. Sin embargo, esta flexibilidad podría tener consecuencias graves, ya que el modelo brasileño de etiquetado frontal es considerado más laxo y permisivo que el sistema de la OPS adoptado por la ley argentina.
La industria local ya ha realizado importantes inversiones en la adaptación de sus productos al etiquetado frontal, por lo que obligar a las empresas a realizar nuevos cambios supondría un costo adicional y una inseguridad jurídica. Además, ceder ante las presiones del Mercosur podría significar la eliminación de componentes clave de la ley, como la prohibición de la publicidad de alimentos ultraprocesados dirigida a los niños.
En última instancia, la defensa técnica que el Ministerio de Comercio ejerza en las negociaciones del Mercosur determinará si Argentina mantiene su estándar de protección en materia de alimentación saludable o cede a las presiones del mercado. La decisión final tendrá un impacto significativo en la salud y el bienestar de la población argentina.








