El contrabando de teléfonos móviles se ha convertido en un problema de gran magnitud en Argentina, llegando a representar hasta el 35% del mercado. Esta alarmante cifra ha llevado a pérdidas fiscales de entre 2.500 y 3.000 millones de dólares al año, según estimaciones del sector privado.
Durante la V Reunión del Consejo de Asociaciones Empresariales Suramericanas para el Comercio Legal, el presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Natalio Mario Grinman, hizo hincapié en la necesidad de fortalecer los controles fronterizos para combatir el comercio ilegal. Grinman señaló que el contrabando de teléfonos celulares ha experimentado un crecimiento sorprendente, con productos ingresando principalmente desde Paraguay y Panamá a través del aeropuerto Ezeiza.
El dirigente empresarial destacó la estrecha relación del contrabando con otros delitos, como la defraudación de marcas y la piratería de asfalto. Además, resaltó que Argentina cuenta con 9.374 kilómetros de frontera, de los cuales 2.500 kilómetros son especialmente permeables, especialmente en el norte del país.
Uno de los aspectos que más preocupa al sector privado es el impacto social de este fenómeno, que afecta a la industria nacional, destruye empleo formal y reduce la recaudación de impuestos. Grinman mencionó que la competencia con la industria china es imposible, ya que el Gobierno chino subsidia a cada exportador, lo que dificulta aún más la lucha contra el contrabando.
En cuanto a los controles fronterizos, el Secretario de Seguridad Nacional, Martín Ferlauto, destacó la implementación del Plan Güemes en la frontera norte y los resultados positivos obtenidos. Durante el primer trimestre de 2026, las intervenciones aumentaron significativamente, así como las incautaciones de mercancías ilegales.
Por su parte, Aduanas y Comercio han enfrentado desafíos en la lucha contra el contrabando, como la falta de respuesta de China a solicitudes de información desde hace 7 años. Sin embargo, se han logrado avances en la detección y el decomiso de mercancías ilegales.
En resumen, el contrabando de teléfonos móviles en Argentina representa un grave problema que requiere de acciones coordinadas entre el sector privado, el Gobierno y las autoridades competentes para combatirlo de manera efectiva y proteger la industria nacional y la economía del país.








