La narración de historias de terror australiana siempre ha sido fascinante de seguir, desde el shock asesino en serie de la franquicia Wolf Creek hasta el drama familiar emocional de El Babadook. En este sentido, El desterrado, dirigida por Joseph Sims-Dennett, busca un equilibrio entre la tensión paranormal y la supervivencia, pero termina siendo una de las películas de terror más confusas que he visto en mucho tiempo.
El desterrado sigue la historia de Grace, una mujer que lidia con la muerte de su padre y la relación problemática que tenía con él. Cuando su hermano David desaparece en un bosque, Grace se embarca en su búsqueda, solo para descubrir que algo siniestro acecha en la oscuridad del bosque.
La trama de la película se desarrolla de manera confusa y no lineal, lo que dificulta seguir el hilo conductor y entender el propósito de la historia. A pesar de los esfuerzos de Sims-Dennett por explorar el trauma de los personajes, la ambigüedad del guión dificulta la conexión emocional con los protagonistas.
A nivel visual, El desterrado destaca por su cinematografía y edición, que logran capturar la naturaleza ominosa del bosque y crear momentos impactantes en pantalla. Destaca la actuación de Meg Clarke, quien a pesar del material limitado, logra transmitir la complejidad emocional de su personaje y se convierte en un punto destacado de la película.
En resumen, El desterrado es una propuesta visualmente atractiva pero narrativamente confusa, que deja al espectador con más interrogantes que respuestas. A pesar de sus fallos, la película destaca por la actuación de Meg Clarke y su potencial para proyectos futuros. ¿Será este el comienzo de una carrera prometedora para la actriz australiana?








