En un impresionante hallazgo arqueológico en Neuquén, se descubrió una nueva especie de dinosaurio herbívoro que habitaba la región hace aproximadamente 95 millones de años durante el período Cretácico. El fósil, bautizado como Astigmasaura genuflexa, pertenecía a un grupo de saurópodos conocidos como rejocidos. Este descubrimiento sin precedentes fue realizado por un equipo de Conicet en colaboración con la Universidad Nacional de Río Negro, YPF y el gobierno provincial, en la explotación de hidrocarburos conocida como Orejano, en el departamento de Añelo, en plena formación geológica de Vaca Muerta.
La queja inicial que llevó al descubrimiento fue presentada por trabajadores de la industria petrolera que notaron restos en una roca. Durante cinco años de excavación entre 2017 y 2023, los científicos lograron recuperar una gran parte del esqueleto de este saurópodo, incluyendo los vértebras, las caderas, la mitad de la cola y los miembros articulados posteriores. Este es el primer rejocquísaurido encontrado en Argentina que conserva en buenas condiciones ambas patas traseras completas, lo que ha permitido una comprensión hasta ahora desconocida de su anatomía.
El nombre de la nueva especie, Astigmasaura genuflexa, tiene un fuerte componente simbólico. Astigmasaura se traduce como «lagarto sin marca», haciendo referencia al término «Orejano» que alude a un animal sin propietario en la cultura rural. Genuflexa, por otro lado, se refiere a la posición en la que se encontró el fósil, con las patas traseras dobladas como si estuviera arrodillado.
Según los investigadores, este saurópodo medía aproximadamente 18 metros de largo y pesaba unas 10 toneladas. Sus características morfológicas únicas, como la forma de su cola con prominencias dorsales y laterales, junto con sus huesos hemales en forma de bota o estrella, lo distinguen de otros especímenes conocidos. Este descubrimiento también ha permitido reconstruir parte de la evolución de los saurópodos antes de su extinción hace alrededor de 90 millones de años.
El estudio completo de este hallazgo fue publicado en la revista Scientific Research Cretaceous y fue dirigido por el paleontólogo Flavio Bellardini, investigador de Conicet en el Instituto de Investigación en Paleobiología Geología de la Universidad Nacional de Río Negro. El fósil ya está incorporado en la colección permanente del museo argentino Urquiza, ubicado en Rincón de los Sauces, donde puede ser visitado por el público. Este nuevo hallazgo reafirma el valor científico y patrimonial de la cuenca de Neuquén, que continúa revelando claves sobre la historia natural de América del Sur.








