La inflación en el Gran Buenos Aires sorprende a todos con una proyección del 2,4% para abril, según la consultora C&T Asesores. Esta cifra, la más baja hasta el momento, acerca el índice mucho más al 2% que al 3%, generando expectativas positivas tanto para el Gobierno como para los ciudadanos.
Factores como el fin del impacto estacional en la educación y la moderación en el rubro de alimentos y bebidas han contribuido a esta desaceleración. La carne, uno de los componentes con mayor peso en el IPC, ha aumentado un 2% en abril, el ritmo más bajo desde septiembre del año pasado. Este escenario favorable se suma a la estabilización de los precios del ganado, según un informe de Fundación Capital.
María Castiglioni, directora de C&T Asesores, había anticipado esta desaceleración semanas atrás, destacando la importancia de consolidar el proceso desinflacionario para recuperar el crédito y estabilizar las expectativas. El mercado ya esperaba una caída en la inflación para abril, después de un pico en marzo causado por factores estacionales y aumentos en los precios de la carne.
La narrativa oficial sobre las causas de la inflación ha sido cuestionada, ya que los elementos detrás de la mejora no son exclusivamente monetarios. A pesar de esto, el Ministro de Economía, Luis Caputo, insiste en un escenario de mejora económica para los próximos 18 meses, confiando en una desaceleración sostenida que permitirá consolidar la recuperación del crédito, el consumo y la actividad.
En resumen, la proyección de inflación para abril en el Gran Buenos Aires es una señal positiva que abre la puerta a un escenario económico más estable y prometedor. La desaceleración en los precios, impulsada por diversos factores, brinda un respiro tanto al Gobierno como a los ciudadanos, quienes ven con optimismo el futuro próximo.








