El descenso en la inflación de abril ha marcado un hito importante para la economía nacional, mostrando una desaceleración por primera vez en casi un año. Tras este acontecimiento, el Gobierno se ha propuesto consolidar la senda descendente y una nueva encuesta sobre precios de los alimentos ha arrojado señales alentadoras en esa dirección.
Según el último informe de progreso de la Consultoría LCG, que analizó los precios de 8.000 alimentos y bebidas de cinco grandes supermercados, se ha observado una deflación del 0,8% en los últimos siete días. Este dato contrasta con los aumentos del 1,3% observados a finales de abril, aunque la inflación promedio de las últimas cuatro semanas acumula un aumento del 2,7%.
En el análisis de la segunda semana de mayo, se destaca la caída en los precios de dos rubros clave en el consumo de los hogares: carnes y verduras. Las hortalizas se hundieron un 5,3%, mientras que la carne cayó un 2%, contribuyendo significativamente a la disminución del indicador. Por otro lado, productos como Azúcar, miel, dulces y cacao lideraron los incrementos, seguidos por las Bebidas e infusiones para consumir en casa.
El porcentaje de productos con aumento volvió a repuntar hasta el 20%, aunque la participación de los productos con descenso sigue siendo ligeramente mayor. En cuanto a la inflación promedio del último mes, se concentra en productos lácteos y huevos, que han acumulado un incremento del 8,5%. Otros rubros que superaron la inflación promedio fueron aceites, bebidas e infusiones para consumir en casa y productos de repostería, cereales y pastas.
En abril, la inflación fue del 2,6%, marcando una desaceleración importante con respecto a mediciones anteriores. El INDEC revela que la división con mayor incremento fue Transporte, seguido de Educación. En el rubro de comida y bebidas, se registró un incremento del 1,5%, siendo el segundo valor más bajo del mes.
En resumen, los datos muestran una tendencia a la baja en la inflación, especialmente en el sector de alimentos y bebidas. Esta situación genera expectativas positivas en cuanto a la estabilidad económica y el poder adquisitivo de la población. Es fundamental seguir monitoreando de cerca la evolución de los precios para garantizar un escenario económico sostenible y favorable para todos.







