El consumo en la mira: ¿Qué nos depara el cierre de 2025?
El consumo vuelve a ser el centro de atención en el ámbito económico a finales de 2025. En un contexto de desinflación y señales dispares en la actividad económica, los indicadores de demanda ofrecen una lectura que destaca la narrativa oficial. Sin embargo, los datos más recientes sugieren que la estrategia de bajar los precios para mejorar el nivel de vida no está generando una recuperación sostenida del consumo.
Resultados de noviembre: una pausa en la tendencia positiva
Según el último informe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el Indicador de Consumo (IC) registró una contracción interanual del 2,8% en noviembre, con una caída mensual del 1,3% en comparación con octubre. Estos resultados interrumpen una secuencia mayoritariamente positiva a lo largo del año, poniendo en evidencia la fragilidad del consumo de los hogares.
El desafío de la inflación y el ingreso disponible
La evolución del consumo se analiza en conjunto con el comportamiento de la actividad económica. A pesar de que el Indicador de Consumo y el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) compartían la misma dirección general en 2024 y parte de 2025, el consumo ha mostrado una variabilidad significativa en los últimos años. La volatilidad del consumo refleja la inestabilidad macroeconómica del período, con dos caídas abruptas en 2020 debido al impacto de la pandemia.
Recuperación y desafíos: el panorama del consumo para 2026
Desde la asunción de Javier Milei en 2023, el consumo ha experimentado una fase de recomposición tras un 2024 contractivo, aunque sin consolidar una trayectoria lineal. A pesar de cierta estabilidad macroeconómica, el consumo sigue reaccionando a los cambios en el ingreso, los precios y las expectativas. La relación entre el consumo y la renta disponible de los hogares muestra que la mejora del poder adquisitivo no siempre se traduce en un mayor nivel de gasto, lo que plantea desafíos para una reactivación sostenida.
En resumen, el consumo cierra 2025 con signos de mayor estabilidad pero ninguna recuperación firme. A pesar de la desaceleración inflacionaria, el gasto de los hogares no ha mostrado una mejora sostenida. El consumo seguirá siendo clave para evaluar el pulso de la economía a principios de 2026, desafiando la narrativa oficial y señalando la necesidad de medidas que impulsen una recuperación sostenible del consumo.








