Un sorprendente intento de robo en la residencia de Daniel Scioli, ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires, ha conmocionado a la opinión pública en las últimas horas. Lo que parecía ser un simple acto delictivo tomó un giro inesperado al descubrirse que uno de los implicados era nada menos que el exjefe de custodia del propio funcionario.
El ex custodio detenido por el intento de robo ha sido identificado como Brian Orona, un ex oficial de la Policía Bonaerense que solía ser responsable de la seguridad personal de Scioli durante su mandato como gobernador. Según fuentes cercanas a la investigación, Orona jugó un papel crucial en la planificación del ataque, ya que conocía en detalle la distribución de la residencia, las rutinas de seguridad y los códigos de acceso al sistema de seguridad.
El incidente tuvo lugar durante la madrugada del pasado miércoles, cuando un grupo de al menos tres delincuentes vestidos con máscaras de payaso intentó ingresar a la vivienda de Scioli en Villa La Ñata, Tigre. Sin embargo, el plan se vio frustrado rápidamente por la rápida intervención de la seguridad privada y la custodia actual del funcionario. Los intrusos, al percatarse de que habían sido descubiertos, optaron por huir del lugar a toda velocidad, sin haber logrado llevar a cabo el robo.
Además de la detención de Orona, la policía logró capturar a un segundo sospechoso, quien actuaba como «campana» y esperaba a la banda en un vehículo cercano. Dos delincuentes más se encuentran prófugos y están siendo intensamente buscados en la zona norte del conurbano. La investigación judicial está a cargo del fiscal Cosme Iribarren, quien ha dispuesto diversas medidas para esclarecer el caso, incluyendo el análisis de cámaras de seguridad y la toma de declaraciones testimoniales.
Este incidente ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de incluso las figuras públicas más prominentes ante la delincuencia. La rápida respuesta de las fuerzas de seguridad y la colaboración de la comunidad han sido fundamentales para evitar una tragedia mayor. Ahora, queda en manos de la justicia determinar las responsabilidades y asegurar que este tipo de eventos no vuelvan a repetirse en el futuro.
Con información de NA.







