El Gobierno revoluciona el sistema de jubilaciones con un nuevo índice mixto que cambiará las reglas del juego a partir de diciembre de 2025. Esta medida, anunciada a través de la Disposición 29/2025, busca redefinir cuánto ganarán quienes se jubilen en los próximos meses, acercando los salarios a la evolución real del salario y mitigando el impacto de la inflación.
Con este cambio, el Gobierno deja atrás el antiguo esquema y apuesta por un modelo más representativo de la trayectoria laboral de cada trabajador. La principal modificación radica en la actualización de salarios históricos, uno de los componentes centrales del cálculo inicial del crédito. Hasta ahora, estos montos se ajustaban con fórmulas que generaban importantes rezagos frente a la inflación.
A partir de diciembre, se recalcularán los salarios cada tres meses, siguiendo indicadores oficiales que reflejan de manera más precisa la evolución de la renta real. El objetivo de este ajuste trimestral es evitar que los nuevos jubilados inicien con salarios deteriorados por discrepancias entre los salarios de la última etapa laboral y los índices utilizados para el cálculo final.
El nuevo índice combinado se construirá a partir de dos componentes clave: el RIPTE, que mide la evolución de los salarios formales registrados, y el Índice de Movilidad de Pensiones, encargado de establecer los aumentos periódicos que reciben las jubilaciones, pensiones y asignaciones. Ambos factores se integrarán en una fórmula unificada elaborada trimestralmente por la Dirección Nacional de Políticas de Seguridad Social.
A pesar de esta modificación, el Gobierno aclara que la fórmula de movilidad para el retiro, que define los incrementos trimestrales para jubilados y pensionados ya incorporados al sistema, no sufrirá cambios. La actualización anunciada afecta únicamente al primer crédito, es decir, al monto que se cobra al momento de ingresar al sistema de pensiones. Una vez otorgada la jubilación, la movilidad trimestral seguirá operando con la metodología actual.
Esta decisión llega en un contexto en el que la inflación acumulada ha generado grandes brechas entre salarios y jubilaciones iniciales, haciendo que más del 60% de los nuevos jubilados accedan al sistema con salarios inferiores a los que habrían recibido con una actualización más frecuente. Organismos técnicos venían exigiendo una revisión del cálculo, dado que la fórmula anterior utilizaba índices que no capturaban la variación real del poder adquisitivo. Además, el envejecimiento de la población empieza a presionar el sistema de pensiones, por lo que el Gobierno busca evitar futuros litigios por diferencias entre los salarios actualizados y los salarios iniciales.
Este cambio en el sistema de jubilaciones es un paso importante hacia la equidad y la justicia social, garantizando que los futuros jubilados reciban un beneficio acorde a su trayectoria laboral y a la evolución real de los salarios.








