Reforma en el control de semillas para impulsar las exportaciones agrícolas
El Gobierno ha implementado cambios significativos en el seguimiento de las semillas con el objetivo de potenciar las exportaciones agrícolas y generar ingresos adicionales de hasta 4.000 millones de dólares al año. Esta medida busca fortalecer el control de semillas por parte de los privados, siguiendo los criterios establecidos por el Instituto Nacional de Semillas (INASE).
Nuevo protocolo de control
El nuevo protocolo incluirá controles en los puntos de entrega de granos, donde se podrán tomar muestras para identificar la variedad de semilla de origen. En caso de discrepancia, se procederá a una conciliación entre el dueño de la semilla y el productor. Solo en casos donde no se llegue a un acuerdo, se podrá recurrir al INASE como tribunal de apelación. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, destacó la importancia de esta medida para impulsar la producción agrícola y superar el retraso tecnológico de décadas.
Control y registro de semillas
Los controles se llevarán a cabo sobre las semillas registradas a partir de la nueva resolución, sin afectar la liquidación de los lotes en curso. Alfredo Paseyro, de la Asociación Argentina de Productores de Semillas (ASA), explicó que los controles se realizarán en las básculas de despacho de granos, utilizando marcadores moleculares que permiten identificar el origen de las semillas. Este proceso se contrastará con el Sistema Simplificado de Información Agropecuaria (SISA) para verificar la información de producción declarada.
Reconocimiento de propiedad intelectual
Aunque los controles son vistos como un avance en la inspección, los semilleros señalan la importancia de reconocer la propiedad intelectual de las semillas. La adhesión a UPOV-91 es mencionada como un primer paso importante para regular adecuadamente el uso de las semillas. Los productores, por su parte, apoyan la medida pero piden que no genere mayores costos ni cargas para el sector comercial.
Retos y preocupaciones
El presidente de CONINAGRO, Lucas Magnano, enfatizó la importancia de considerar la realidad de los productores al implementar mejoras en la productividad. Por su parte, Pablo Ginestet de CARBAP señaló que la medida generará disturbios en el sector y plantea desafíos en cuanto a los costos adicionales y la garantía de la integridad de las muestras. La falta de claridad en los mecanismos de defensa de los productores ante posibles errores en los análisis también preocupa a los actores del sector.
En resumen, la reforma en el control de semillas busca impulsar las exportaciones agrícolas y mejorar la transparencia en el uso de semillas en el país. Aunque se reconocen los beneficios de esta medida, aún existen desafíos y preocupaciones que deben abordarse para garantizar su efectividad y equidad en el sector.








