El sector de la construcción enfrenta desafíos y oportunidades al cerrar el año 2025. A pesar de haber registrado un crecimiento acumulado del 6,6% en comparación con el año anterior, los datos de noviembre muestran una marcada desaceleración, con una caída interanual del 4,7% según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) reportado por el INDEC.
La mejora en el acumulado anual es alentadora, pero se debe considerar que se compara con un año 2024 que experimentó una fuerte contracción cercana al 30%, afectada por la paralización de la obra pública y la caída de la inversión privada. Esta recuperación en 2025 más bien refleja un proceso de recomposición parcial que una expansión sostenida del sector.
Sin embargo, el panorama se ve empañado por la serie desestacionalizada, que muestra un descenso del 4,1% respecto a octubre. Esta tendencia se refleja también en el consumo de insumos, con una caída en el cemento Portland, los ladrillos huecos y el yeso en la comparación interanual.
La divergencia en el comportamiento de los insumos revela una segmentación creciente dentro del sector. Mientras algunos materiales asociados a obras más complejas muestran un crecimiento significativo, los insumos vinculados a la construcción de viviendas y las etapas finales de obra enfrentan mayores dificultades, en un mercado inmobiliario condicionado por los costes y el acceso a la financiación.
A pesar de la caída en la actividad, el empleo registrado en el sector privado ha crecido un 3,5% interanual en octubre, alcanzando los 392.130 puestos de trabajo. Además, el aumento en la superficie autorizada con licencia de obra sugiere una posible reactivación en los próximos meses.
La Encuesta Cualitativa de la Construcción revela un clima de cautela entre los empresarios del sector, con la mayoría anticipando que el nivel de actividad se mantendrá sin cambios en el próximo trimestre. Las expectativas se centran en la caída de la actividad económica general y los altos costes de la construcción, aunque también se menciona el crecimiento económico y la estabilidad de precios como factores impulsores.
En cuanto al futuro, los proyectos previstos se centran en conjuntos industriales, viviendas y obras públicas, con empresarios que solicitan políticas para reducir la carga fiscal, garantizar la estabilidad de precios y facilitar la disponibilidad de créditos para la construcción.
En resumen, el sector de la construcción ha logrado recuperarse después del desplome de 2024, pero cierra el año con signos de agotamiento. La clave estará en ver si la mejora del empleo y el aumento de permisos se traducen en una mayor actividad en el primer trimestre de 2026, o si la cautela empresarial prevalece en un contexto económico aún incierto.








