En un mundo donde la competencia se vuelve cada vez más feroz, la necesidad de invertir en infraestructura se vuelve crucial para el crecimiento económico sostenido. En la última reunión del Consejo Político Infraestructura (IPC), el economista Ariel Coremberg reveló cifras impactantes sobre la realidad de Argentina y la urgencia de aumentar la inversión para alcanzar un crecimiento equiparable al de países desarrollados como Corea.
Coremberg destacó que Argentina ha experimentado un crecimiento del 1% per cápita en los últimos 100 años, lo que lo sitúa muy por debajo de otras naciones. Para lograr un crecimiento del 6% anual, necesario para equipararse a Corea, se requeriría aumentar la tasa de inversión al 32,2% del Producto. Actualmente, el país invierte solo el 16,6% del PBI, por lo que es necesario un incremento significativo en la inversión para alcanzar este objetivo ambicioso.
El experto enfatizó que la verdadera competitividad de la economía argentina radica en la productividad, no en el tipo de cambio. En los últimos 100 años, Argentina ha crecido solo la mitad que Australia y una cuarta parte de lo que ha crecido Corea. Estas cifras ponen de manifiesto la urgencia de impulsar la inversión en infraestructura para mejorar la productividad y el crecimiento económico del país.
En este sentido, el presidente pro témpore del CPI, Nicolás Pino, y el secretario de Coordinación de Infraestructura de la Nación, Fernando Herrmann, presentaron un plan centrado en la modernización y privatización de infraestructura clave, como la concesión de rutas nacionales y la privatización de líneas ferroviarias de carga. Estas medidas buscan reducir costos logísticos y mejorar la infraestructura hídrica para prevenir inundaciones en diversos municipios.
Por otro lado, representantes de diferentes sectores como la Cámara de Comercio Argentina, la Unión Industrial Argentina y la Asociación de Bancos Argentinos coincidieron en la importancia de impulsar la inversión en infraestructura y mejorar la competitividad del país. Sin embargo, hubo diferencias en cuanto al papel que debe desempeñar el Estado en este proceso, con algunos sectores defendiendo la participación activa del gobierno y otros abogando por un enfoque más privado.
En definitiva, la inversión en infraestructura se presenta como un desafío fundamental para el crecimiento económico de Argentina. Aumentar la tasa de inversión y mejorar la productividad son pasos clave para alcanzar un desarrollo sostenido y equipararse a países desarrollados. La colaboración entre el sector público y privado, así como la participación activa de diferentes actores, será fundamental para lograr este objetivo ambicioso y posicionar a Argentina como una economía competitiva a nivel global.







