La fusión entre Telecom Argentina y Telefónica Argentina suma un nuevo retraso y genera incertidumbre en el sector
La tan esperada fusión entre Telecom Argentina y Telefónica Argentina ha vuelto a sufrir un nuevo revés. Según lo informado por la empresa a la Comisión Nacional de Valores, el Tribunal de Defensa de la Competencia ha ampliado el plazo para analizar la operación por 30 días más, lo que pospone una definición sobre una de las mayores transacciones del sector.
El plazo original de 45 días, que comenzó a computarse el 24 de febrero, expiró hoy. Con la nueva prórroga, la definición se extenderá al menos hasta el 15 de junio. Esta prórroga deja abierta la posibilidad de nuevas extensiones dentro de los márgenes previstos por la ley, lo que agrega más incertidumbre al proceso.
La operación, que fue anunciada en febrero de 2025, implicó la compra de los activos de Telefónica en Argentina por parte de Telecom, reconfigurando el mapa competitivo del sector. Sin embargo, desde entonces, el proceso regulatorio se ha convertido en el principal obstáculo para la compañía, con retrasos que ya superan el año sin una resolución definitiva.
En este contexto, la revisión está en manos de la Autoridad de Competencia, que debe evaluar el impacto de la integración en los diferentes segmentos de negocio, como telefonía móvil, servicios fijos, internet y televisión de pago.
Las objeciones en juego
El análisis de la operación ha avanzado con señales de alerta específicas por parte de los organismos técnicos. La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia elaboró un informe de objeción en el que advirtió que la integración podría restringir la competencia en varios segmentos comerciales clave, desde telefonía móvil hasta banda ancha fija.
En paralelo, el Ente Nacional de Comunicaciones también ha puesto el foco en el impacto de la operación en la estructura del mercado, evaluando el peso que tendría la empresa combinada frente a sus competidores y el riesgo de consolidar una posición dominante en determinadas regiones.
El proceso regulatorio no ha estado exento de controversias políticas. El Gobierno intervino en la operación con una medida preventiva que buscaba frenar la integración argumentando que se debía evitar una mayor concentración en el sector. Esto generó un conflicto directo con el grupo controlador de Telecom.
La disputa incluso escaló al nivel judicial, pero, hasta el momento, ha permitido la continuidad del proceso sin resolver el fondo de la cuestión. Mientras tanto, Telecom debe sostener una operación en transición, manteniendo estructuras paralelas y tomando decisiones comerciales bajo un esquema transitorio.
En definitiva, el retraso en la fusión entre Telecom Argentina y Telefónica Argentina sigue generando incertidumbre en el sector, con consecuencias tanto en el ámbito regulatorio como en el operativo. Mientras se espera una resolución definitiva, la empresa continúa negociando el uso de la marca Movistar para poder seguir operando el negocio heredado de Telefónica.








