La resistencia de Javier Milei en un mundo político en crisis
En un escenario global marcado por la erosión política, Javier Milei aparece como una anomalía. No lidera los rankings de aprobación presidencial, ni está experimentando un repunte de popularidad, pero logra algo que hoy parece igual de relevante: sostenerse.
La estabilidad de Milei en medio de la tormenta política
Según el último informe de Pulsar.UBA sobre la aprobación presidencial entre enero y abril de 2026, El presidente argentino mantiene una imagen positiva promedio del 41% tras más de un año de severo ajuste fiscal. Una cifra que, lejos de mostrar una fuerza absoluta, expone otra dinámica: la capacidad de resistir cuando otros gobiernos colapsan.
Un escenario político en constante cambio
El estudio, que analizó 159 encuestas en América y Europa, concluye que la aprobación presidencial dejó de responder a las reglas clásicas de la política. Ya no es automático que un gobierno que se ajusta caiga en picada o que una crisis internacional fortalezca a los líderes. El caso argentino aparece precisamente en este terreno ambiguo: Milei no recupera los altos niveles que pudo exhibir al inicio de su mandato, pero tampoco rompe un piso crítico. “El presidente argentino se mantiene firme”, resume el informe.
Un líder en equilibrio inestable
En el ranking regional, Milei forma parte de un pelotón de dirigentes que rondan el 40% de aprobación junto a Giorgia Meloni, Daniel Noboa y Donald Trump. El informe describe este espacio como una “zona de equilibrio inestable” donde el liderazgo no despega a niveles altos pero tampoco termina hundiéndose.
La resistencia en medio de la crisis
La diferencia en Argentina es que el Gobierno llegó ahí después de aplicar uno de los programas de ajuste más agresivos de la región. Mientras que otras administraciones latinoamericanas sufrieron fuertes caídas en poco tiempo, Milei logró mantener una base de soporte relativamente sólida incluso en medio de recesión y pérdida de poder adquisitivo.
Un líder que desafía las expectativas
El contraste se hace más evidente al observar otros casos analizados en el informe. En Chile, José Antonio Kast sufrió una caída de cinco puntos apenas iniciando su mandato replicando la dinámica de desgaste temprano que había golpeado a Gabriel Boric años atrás. En Perú, directamente, el estudio habla de una “descontento crónico”, con presidentes incapaces de reconstruir la legitimidad después de cada crisis institucional.
La importancia de la resistencia política
En ese contexto, la relativa estabilidad de Milei adquiere otro significado. El informe sugiere que la aprobación presidencial ya no funciona solo como un termómetro de apoyo, sino como una medida de resistencia política. Es decir: en un mundo de electorados más volátiles y gobiernos más frágiles, sobrevivir empieza a ser tan importante como crecer.
Un líder que desafía las reglas políticas tradicionales
La investigación también marca un cambio de época. Los partidos gobernantes ya no dependen únicamente de los resultados económicos inmediatos sino la construcción de un vínculo político capaz de resistir escenarios adversos. Ahí es donde Milei parece haber encontrado, al menos por ahora, un diferencial frente a otros líderes de la región.
La incertidumbre del futuro político
La cuestión subyacente, sin embargo, sigue abierta. ¿Ese 41% representa un piso sólido o simplemente una pausa antes del desgaste? El propio informe evita respuestas definitivas y advierte que el sistema político global se mueve en una dinámica cada vez más impredecible. Pero deja una certeza: mientras muchos de los presidentes del mundo atraviesan crisis de legitimidad o caídas aceleradas, Milei aún conserva algo que muchos perdieron. Capacidad de sostenerse a uno mismo.








