Las pequeñas y medianas empresas enfrentan una dura realidad en estos tiempos convulsos. La refrigeración minorista, la demanda frágil y la concentración del consumo en bienes esenciales han golpeado duramente al tejido productivo. Sin embargo, las cifras reveladas por el Informe de Coyuntura del tercer trimestre de 2025 de la Fundación Observatorio PyME han encendido todas las alarmas. Las PYMES industriales no solo continúan en recesión, sino que también han profundizado la pérdida de cuota de mercado frente a la competencia importada, principalmente de China.
El peso estructural del sector en la economía argentina es innegable. Representan casi el 99,4% del total de empresas del país y emplean al 64% de los asalariados registrados. Su papel como generadoras de empleo privado formal y como parte fundamental del tejido productivo nacional es crucial. Sin embargo, las cifras presentadas en el informe son preocupantes.
El análisis se centró en las empresas industriales, revelando una pérdida récord frente a las importaciones. El 37% de las PYMES declararon haber reducido su presencia en el mercado local versus el extranjero, siendo China el principal origen de estas importaciones. Esta situación se da en un escenario de bajo dinamismo de las ventas, lo que agrava el impacto en la producción y el empleo.
Diez trimestres consecutivos en contracción han dejado a las pymes manufactureras en una situación crítica. La caída acumulada de la producción hasta el tercer trimestre de 2025 es del 4,1%, con una disminución del 7,5% en comparación con el mismo período del año anterior. El empleo también ha sufrido, con una caída del 4,6% interanual.
La presión de los costos, el aumento de la competencia importada y el estrés financiero han llevado a un escenario complicado para las PYMES. El informe destaca que el 81% de las empresas experimentaron aumentos en los costos de producción, pero solo el 47% logró trasladar esos incrementos a los precios.
La situación financiera también se ve afectada, con problemas en los pagos atrasados de los clientes y dificultades para cumplir con proveedores, entidades bancarias y obligaciones tributarias. Estas tensiones han impactado en el crédito comercial y el acceso al financiamiento.
En resumen, las pequeñas y medianas empresas enfrentan un panorama desafiante en el que la competencia importada, la contracción de la demanda y los costos crecientes ponen en riesgo su supervivencia. Es necesario tomar medidas urgentes para apoyar a este sector vital de la economía argentina y evitar un mayor deterioro en su situación.








