Alerta climática: La Niña vuelve a aparecer en el Pacífico ecuatorial
Informes basados en datos del Servicio Marino Copernicus muestran **anomalías de la temperatura de la superficie del mar**. La primera señal de alerta se produjo el 8 de diciembre de 2025 cuando una banda distinta de agua más fría, identificada por tonos azules, se extendió a lo largo del Pacífico ecuatorial, indicando claramente la presencia de “La Niña”.
Impacto de La Niña en el clima mundial
Esta información es crucial para monitorear las anomalías de la temperatura del océano casi en tiempo real, respaldar la predicción climática, la gestión de los recursos marinos y la preparación para eventos climáticos extremos asociados con fenómenos climáticos a gran escala. La Niña es la fase fría del ciclo climático natural El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), que altera los patrones de vientos, presión atmosférica y precipitaciones a nivel global.
Sequías y lluvias extremas: consecuencias de La Niña
La última visita de La Niña duró entre 2020 y 2023 y produjo un descenso histórico del río Paraná que no se registraba desde 1944. Su consecuencia fue una extensa sequía agravada por el cambio climático y la deforestación en la cuenca. Afectó gravemente a la navegación, el suministro de agua potable, la pesca y los humedales. En esta ocasión, La Niña vuelve a amenazar con afectar los patrones meteorológicos y climáticos entre diciembre y febrero, con una **55% de probabilidad** de impacto según la Organización Meteorológica Mundial.
En resumen, La Niña es un fenómeno climatológico que no debemos subestimar. Su presencia puede traer sequías en algunas regiones y lluvias extremas en otras, afectando no solo al clima local sino también al clima global. Es importante seguir de cerca su evolución y adoptar medidas de prevención y adaptación para mitigar sus posibles consecuencias.







