En esta noticia impactante, La Libertad avanza adelante en todas las encuestas, a pesar del pesimismo económico que se cierne sobre el país. ¿Cómo es posible que un Gobierno pueda mantenerse en lo más alto de las encuestas cuando el 60% de la población teme por su futuro económico? La última encuesta de la consultora Proyección, correspondiente a febrero de 2026, revela que para la gestión de Javier Milei la respuesta es afirmativa.
Fractura evidente entre la realidad del bolsillo y las expectativas electorales
El estudio, que relevó 1.464 casos reales entre el 1 y el 7 de febrero de 2026, presentó una fractura evidente entre la realidad del bolsillo y las expectativas electorales. Mientras el pesimismo sobre la economía interna se profundiza cada vez más, el partido gobernante logra mantener intacto su núcleo duro de votantes y lidera cómodamente las encuestas de intención de voto.
La paradoja de Milei: el pesimismo económico se profundiza, pero retiene el liderazgo en las encuestas
El dato más inquietante para la Casa Rosada surge al indagar en las expectativas de corto plazo. Cuando se le preguntó a la población cómo serán sus finanzas familiares dentro de seis meses, el 59,7% de los consultados ofreció una respuesta negativa. Esta visión desoladora del futuro inmediato se ve reflejada en un fenómeno de desesperanza estructural, donde un 35,7% cree que será «igual de malo» que ahora y un 24% anticipa que será aún «peor».
La resiliencia de la marca libertaria desafía los manuales políticos tradicionales
A pesar del panorama económico desalentador, La Libertad Avanza (LLA) se impondría con el 43,6% de los votos si hoy se celebraran elecciones nacionales, consolidándose como primera minoría y rozando los números necesarios para una victoria en primera vuelta. La resiliencia de la marca libertaria desafía los manuales políticos tradicionales, donde el «voto de bolsillo» suele ser decisivo.
Luces amarillas para esta gestión
Sin embargo, el estudio también arroja luces amarillas sobre la evaluación global de la gestión. Por primera vez en meses, la imagen del Gobierno presenta empate técnico con tendencia negativa, con un 47,6% de la población valorando el trabajo del Ejecutivo como «malo» o «muy malo». El desafío del oficialismo de cara a 2027 será transformar estas favorables expectativas electorales en una realidad económica palpable antes de que el pesimismo del 60% que ve un futuro oscuro acabe erosionando su base de apoyo político.








