Peter Jackson logró un hito cinematográfico con la trilogía de El Señor de los Anillos, que se destacó en la taquilla y en los premios, incluyendo un récord de 17 premios Oscar. La visión del director sobre la Tierra Media cautivó tanto a críticos como a fanáticos, combinando paisajes impresionantes de Nueva Zelanda con intensas batallas contra Sauron y sus malvados ejércitos de Mordor.
Sin embargo, una clave poco conocida de la historia radica en la liberación de Gollum por parte de Sauron. Este acto inadvertido desencadenó una serie de eventos que casi frustran la misión de destruir el Anillo Único. Gollum, sin saberlo, se convirtió en un agente oscuro que se unió a Frodo y Sam en su viaje hacia Mordor, poniendo en peligro su misión en cualquier momento.
Al recibir el Anillo, Gollum no representaba una amenaza para Sauron, pero su presencia inadvertida terminó siendo la causa de su derrota. La arrogancia de Sauron le impidió ver el peligro que Gollum representaba, y su destino se selló cuando Gollum, finalmente en paz, se sumergió con el Anillo en los fuegos del Monte del Destino.
En resumen, la liberación de Gollum por parte de Sauron fue un giro inesperado que casi lleva a la victoria del Señor Oscuro. Esta historia demuestra cómo incluso las acciones más pequeñas pueden tener consecuencias significativas en la lucha entre el bien y el mal en la Tierra Media.








