Buenos Aires es conocida en todo el mundo por su amor por la pizza. Con una gran cantidad de pizzerías por habitante, la ciudad se destaca por su estilo único de pizza de portaja, con su alta masa, salsa de tomate y una gran dosis de queso Muzzarella. Según un estudio realizado por la Asociación de Casas de Pizzas y Empanadas (Apiche), se estima que en Buenos Aires hay entre 3,000 y 3,200 pizzerías, de las cuales 1,080 pertenecen a la capital federal.
La historia de la pizza en Buenos Aires se remonta a finales del siglo XIX, cuando los inmigrantes italianos comenzaron a popularizar esta deliciosa comida en la ciudad. Con el tiempo, las recetas y costumbres italianas se fusionaron con los ingredientes locales para dar lugar a la pizza de Buenos Aires. Según los datos de Apiche, el primer pizzería de la ciudad data de 1927, con el histórico Pun Pun, fundado por inmigrantes italianos, seguido poco después por G�errin.
A lo largo de los años, la escena pizzera de Buenos Aires ha evolucionado y diversificado, dando lugar a diferentes propuestas y estilos como el napolitano, el Nueva York y el Roman. Sin embargo, para muchos amantes de la pizza, el favorito sigue siendo el molde o la piedra, dos estilos característicos del paladar argentino que se pueden disfrutar en numerosas pizzerías de la ciudad.
Uno de los aspectos más interesantes de la escena pizzera de Buenos Aires son las pizzerías más antiguas de la ciudad. Establecimientos como Pin Pun, Burgio, Banchero, G�errin, Los cuartetos, Ángel y El Cedrón son verdaderos íconos de la gastronomía porteña. Estas pizzerías han sabido mantenerse fieles a sus recetas originales y tradiciones a lo largo de los años, convirtiéndose en verdaderos emblemas de la ciudad.
Con su rica historia y variedad de propuestas, las pizzerías de Buenos Aires continúan deleitando a locales y turistas por igual, consolidando a la ciudad como uno de los destinos imperdibles para los amantes de la pizza en todo el mundo. ¡No dejes de probar una auténtica pizza de Buenos Aires en tu próxima visita a la ciudad! La historia detrás de las pizzerías más antiguas de Buenos Aires es fascinante y llena de sabores que han perdurado a lo largo de los años. En 1930, un nuevo propietario renovó parte de las instalaciones de un local que pronto se convertiría en un referente gastronómico en la ciudad. Sin embargo, fue en 1935 cuando apareció en la escena Manuel Cedrón, quien le dio un nuevo aire al lugar al renombrarlo y agregar mesas, estrenando las «familias de Salas».
Pero lo que realmente hace especial a estas pizzerías no son solo sus recetas tradicionales, sino también los pequeños detalles que las hacen únicas. En el caso de La pequeña habitación, inaugurada en 1934, la clave está en la buena técnica de materia prima y elaboración que garantiza que cada pizza tenga el mismo sabor y textura en cada visita. Además, el ambiente del lugar, decorado con carteles deportivos originales y banderas, le da un toque bien argentino que lo hace acogedor y familiar.
Por otro lado, La mezzetta, ubicada en la línea divisoria entre Villa Ortúzar y Chacarita desde 1939, destaca por su pizza rigurosamente alta, con abundantes ingredientes y un sabor inigualable. Aunque no cuenta con mesas ni sillas, comer de pie en este lugar es toda una experiencia que vale la pena probar. Y si hablamos de El imperio de la pizza, fundado en 1947 por Jos de Caram en Chacarita, su ubicación privilegiada lo convierte en un punto de encuentro para los amantes del buen comer. Sus pizzas moldeadas, altas y cargadas de queso son un verdadero deleite para el paladar.
Cada una de estas pizzerías tiene su propio encanto y estilo, pero todas comparten la pasión por ofrecer pizzas de calidad a sus clientes. Desde recetas tradicionales hasta creaciones más innovadoras, estos lugares han sabido mantenerse vigentes a lo largo de los años gracias a la fidelidad de sus comensales y al esfuerzo constante por mantener la excelencia en cada uno de sus platos.
Así que si estás en Buenos Aires y quieres disfrutar de una deliciosa pizza con historia, no dudes en visitar alguna de estas emblemáticas pizzerías. Estamos seguros de que te llevarás una experiencia gastronómica inolvidable y un pedacito de la historia culinaria de la ciudad. ¡Buen provecho! El día de ayer, la ciudad de Nueva York fue testigo de un emocionante desfile en honor al Día de la Independencia de Estados Unidos. Miles de personas se congregaron a lo largo de la Quinta Avenida para presenciar el colorido evento que contó con la participación de bandas musicales, carrozas decoradas y grupos de baile.
El desfile, que se ha convertido en una tradición en la Gran Manzana, comenzó temprano en la mañana y se extendió durante varias horas, llenando las calles de alegría y emoción. Los participantes lucieron trajes patrióticos en rojo, blanco y azul, mientras ondeaban banderas estadounidenses y cantaban himnos nacionales.
Uno de los momentos más destacados del desfile fue la actuación de la banda militar de la Guardia Nacional, que interpretó una impresionante versión del himno nacional. La multitud estalló en aplausos y vítores al final de la presentación, mostrando su gratitud y respeto por los hombres y mujeres que sirven en las fuerzas armadas.
Además de las actuaciones musicales, el desfile también contó con la presencia de representantes de diversas organizaciones comunitarias y políticas, que desfilaron con pancartas y consignas en apoyo a la diversidad y la inclusión. Entre ellos se encontraban líderes locales, activistas de derechos civiles y miembros de la comunidad LGBTQ+.
El desfile culminó con un espectacular espectáculo de fuegos artificiales que iluminaron el cielo de la ciudad, dejando a todos los presentes maravillados por la belleza y el colorido de la celebración. Los asistentes aplaudieron y vitorearon mientras los fuegos artificiales explotaban en el aire, creando una atmósfera de fiesta y alegría.
En medio de la pandemia de COVID-19 que ha afectado al país en los últimos meses, el desfile del Día de la Independencia fue una oportunidad para que los neoyorquinos se unieran en un espíritu de celebración y solidaridad. A pesar de las dificultades y los desafíos que ha enfrentado la nación, el evento demostró que la fuerza y la determinación de la comunidad pueden superar cualquier obstáculo.
En resumen, el desfile del Día de la Independencia en Nueva York fue un éxito rotundo que dejó a todos los asistentes con una sensación de orgullo y patriotismo. La ciudad demostró una vez más su capacidad para unirse y celebrar juntos, recordando a todos la importancia de la libertad y la unidad en tiempos de adversidad.








