Miky Huidobro: entre la música y la polémica
En medio del bullicio del festival Tecate Pa’l Norte, un nombre resonó con fuerza en las redes: Miky Huidobro.
El emblemático integrante de Molotov no solo subió al escenario para mostrar su lado más íntimo, sino que también aprovechó el micrófono para lanzar un comentario cargado de ironía hacia aquellos que cuestionan su postura política actual.
El «Caballero del Rock» y la controversia
Antes de su actuación en el escenario «Fusión», circuló un video donde el bajista, con su característico humor negro, se mofó de las acusaciones que lo vinculan con la coalición opositora en México.
«Estamos patrocinados por el ‘PRIAN’, recuerden amigos, por el ‘PRIAN'», exclamó Huidobro, añadiendo que incluso regalaría dinero a los asistentes, en una clara parodia de las críticas que ha recibido en las redes sociales.
Este gesto surge como respuesta a la etiqueta «oposición» que ciertos sectores le han impuesto tras sus declaraciones sobre el rumbo de la Cuarta Transformación y la administración de Andrés Manuel López Obrador.
La música rebelde de Miky Huidobro
Lejos del estruendo colectivo de Molotov, Miky se presentó en un formato crudo y directo junto a la baterista Silvana Vega.
La selección musical reafirmó que, a pesar del cambio de formato, la música rebelde y la crítica social permanecen intactas en su ADN artístico.
La controversia en torno a Miky Huidobro
La polémica no se originó en Monterrey. El descontento de algunos seguidores se remonta a un espectáculo en el Palacio de los Deportes.
En ese momento, al presentar el himno “Gimme tha power”, el músico lanzó una frase que dividió a la opinión pública al asegurar que, en tiempos pasados, México era un país “chingón”.
Esta afirmación fue interpretada por muchos como un ataque directo al actual gobierno, desatando una ola de comentarios que sugieren que la banda ha abandonado sus raíces rebeldes para alinearse con los intereses del PRI y PAN.
La postura firme de Miky Huidobro
Con su reciente aparición en Pa’l Norte, Miky Huidobro deja claro que no piensa dar marcha atrás.
Al integrar la burla y el sarcasmo en su discurso en vivo, el músico convierte el ataque digital en parte de su espectáculo, manteniendo viva una conversación que mezcla el rock con la compleja realidad política del país.








