El liderazgo femenino: un imperativo para el crecimiento empresarial
Durante años, el liderazgo femenino fue interpretado en muchas empresas como un **cuestión de diversidad** reputación o, en el mejor de los casos, cultura interna. Hoy ese enfoque es viejo. La discusión ya no es sobre si es apropiado o no abrir más espacios de toma de decisiones para las mujeres: se trata de entender **¿Cuánto crecimiento se pierde?** Cuando ese talento no llega, no se queda o no escala. En un contexto de márgenes ajustados, transformación acelerada y competencia global, dejar de lado la capacidad de liderazgo ya no es una omisión simbólica. **Es un mal negocio.**
Los números ayudan a poner la discusión en su lugar. A nivel mundial, las mujeres ocupan hoy el **34% de los puestos de liderazgo** senior en empresas del mercado medio. es un **avance** en comparación con años anteriores, pero el ritmo sigue siendo demasiado lento: Grant Thornton proyecta que, si se mantiene este ritmo, **la paridad sólo llegaría en 2051**. En otras palabras, una mujer joven que comienza hoy su carrera aún podría pasar más de un cuarto de siglo antes de trabajar en una organización con un equilibrio real en la alta dirección.
La región, sin embargo, demuestra que el cambio no es imposible. **América Latina registra el mayor porcentaje de mujeres en altos cargos** con un 36%, y el Foro Económico Mundial estima que América Latina y el Caribe podrían cerrar su brecha de género en 57 años, muy por delante del promedio mundial, que aún se sitúa en 123 años. Es decir: **Cuando hay decisión, existe progreso**. Pero también está claro que no basta con celebrar las tendencias; es necesario convertirlos en **estrategia empresarial.**
En Argentina, además, hay una base concreta sobre la cual construir. Los datos oficiales muestran que **1 de cada 3 Mipymes está liderada por mujeres**. No es un dato menor: por ese universo pasa buena parte del empleo, la inversión y la capilaridad productiva del país. El problema es que el liderazgo femenino aparece con más fuerza en la creación y gestión de empresas que en la cima de muchas estructuras tradicionales. Allí sigue funcionando un techo menos visible, pero muy real. Una encuesta realizada por Grant Thornton Argentina y Fundación FLOR mostró que la **redes** explica el 28,52% de los factores que potencian una carrera de liderazgo, mientras que los sesgos sexistas todavía afectan al 10,22% de las mujeres líderes en sus puestos actuales.
Por tanto, hablar de liderazgo y crecimiento femenino no debe reducirse a un eslogan. Es una conversación sobre **productividad, innovación y calidad de gestión**. Las empresas que amplían la diversidad en sus equipos de liderazgo no sólo corrigen una desigualdad histórica: **Mejore su capacidad para leer a los consumidores, gestionar riesgos, atraer talento y adaptarse**. Incluso la evidencia citada por CIPPEC a partir de datos de la CNV muestra que una mayor presencia de mujeres en los directorios está asociada con **más atención a la gestión de riesgos, una mejor comprensión del mercado y más atención a la innovación.**
Desde mi experiencia emprendedora hay algo que veo claro: el crecimiento no pasa solo por tener una buena idea. Llega cuando una empresa logra profesionalizarse, formar equipos, delegar, organizar procesos y sostener una visión de largo plazo. y allí **El liderazgo femenino tiene mucho que aportar.** no desde un supuesto “estilo suave”, sino desde capacidades concretas de ejecución, resiliencia, lectura del cliente y construcción de cultura. El desafío es que este valor deje de depender de trayectorias excepcionales y se convierta en una política deliberada de crecimiento.
La próxima agenda
Para las empresas argentinas no es cuestión de promover o no a las mujeres. La verdadera pregunta es si están dispuestos a competir seriamente. Porque en un mercado cada vez más exigente el crecimiento dependerá también de quién tome las decisiones. Y ninguna empresa que aspire a escalar puede darse el lujo de seguir desperdiciando la mitad del talento disponible.








