El lado oscuro del Mundial: la participación de niños en apuestas deportivas
Durante un mes, el Mundial acaparó todas las conversaciones. Entre amigos, en el colegio, en casa y en el trabajo, todos nos volvimos especialistas y tratábamos de adivinar qué equipo podía sorprender o qué equipos llegaban mejor perfilados. Con Argentina avanzando a la final, el entusiasmo fue aún mayor.
En ese contexto, la ronda de pronósticos se armó entre padres, tíos y primos y, como suele ocurrir en cada Mundial, **muchas familias permitieron o naturalizaron a los niños para participar también**. Simplemente para compartir la diversión, ver quién acertó o seguir de cerca el calendario y los goles de cada partido en familia.
Según la encuesta nacional “El partido y el Mundial”, realizada por la consultora Casa Tres sobre más de 2.360 casos en todo el país, en hogares de alto nivel socioeconómico, el 36% reconoció que **Menores de edad de su familia o entorno participaron en algún tipo de PRODE** durante el torneo.
Es decir, en esas casas, **Uno de cada tres niños participó en una práctica diseñada exclusivamente para adultos**. En los sectores medios y bajos las cifras son menores –entre 11% y 18%– pero también muestran que fue un comportamiento ampliamente generalizado.
Durante el Mundial, los pronósticos deportivos dejaron de ser una práctica exclusiva de quienes apuestan habitualmente y se convirtieron en un fenómeno social mucho más amplio. La misma encuesta muestra que los jugadores ocasionales (aquellos que participaron sólo durante la Copa del Mundo) **Duplicaron el número de jugadores habituales**.
Los pronósticos deportivos pasaron a vivirse como entretenimiento compartido, una forma más de sumar al ambiente que generó el torneo durante algunas semanas. En este contexto, muchas familias bajaron la guardia y la participación de los niños apareció como algo inocente, un juego más dentro del ritual del Mundial. Quizás ahí esté el problema porque **puede contribuir a naturalizar entre los menores una lógica asociada a las apuestas** y despertar una curiosidad que no necesariamente desaparece cuando termina el Mundial.
Existe un amplio consenso entre los especialistas sobre la **Mayor vulnerabilidad de niños y adolescentes a desarrollar conductas problemáticas vinculadas al juego**. Esto responde, entre otras razones, a que durante estas etapas evolutivas **La corteza prefrontal: responsable del control de los impulsos y de la evaluación de las consecuencias** y toma de decisiones—aún no ha completado su desarrollo.
Al mismo tiempo, los adolescentes **buscan recompensas inmediatas con mayor intensidad, mientras los mecanismos de autocontrol aún están** en entrenamiento. Esta combinación los hace más propensos a adoptar conductas riesgosas, especialmente en situaciones de alta excitación emocional o fuerte influencia de sus compañeros.
A esta vulnerabilidad se suma un escenario diferente al de otros Mundiales: **la enorme accesibilidad a plataformas ilegales que permiten la entrada a menores** a través de los celulares, la expansión de las billeteras virtuales y la exposición permanente a contenidos vinculados a las apuestas. Todo ello ha dado lugar a un problema relativamente nuevo: la participación de menores en el juego y el desarrollo de conductas problemáticas asociadas.
Desde la toma de posesión del Jefe de Gobierno, Jorge Macri, la Ciudad de Buenos Aires se convirtió **en un referente en la prevención del juego infantil y la protección de niños y adolescentes en el entorno digital** en una política pública prioritaria. En este marco, desde Lotería de la Ciudad impulsamos medidas para evitar que menores de edad accedan a las plataformas de apuestas, **Bloqueamos más de 2.400 sitios ilegales que favorecen este acceso**, denunciamos a quienes los promueven en un trabajo sostenido con la Fiscalía Especializada en Juegos de Azar (FEJA) y fortalecimos los mecanismos de prevención y control.
Trabajamos con diferentes organismos e instituciones del Gobierno de la Ciudad en campañas de concientización y acciones preventivas dirigadas a familias y escuelas, trabajo que reforzamos especialmente durante el Mundial para aprovechar un momento en el que estas conversaciones eran tan necesarias.
Estamos convencidos de que ésta es una tarea que debemos asumir de manera conjunta y que involucra fuertemente a las familias y a los adultos de referencia. **Habla con los niños—sin juzgar, pero con firmeza—**, **Explica por qué los juegos de azar están prohibidos para menores** y deja claro que, si participaron en algún PRODE durante el Mundial, fue una excepción ligada al torneo y no una práctica que debiera continuar. Esa conversación, por más simple que parezca, puede marcar una diferencia significativa.
Se acabó el Mundial. Pero el desafío de cuidar a los niños continúa y quizás sea incluso más importante ahora que hemos dejado atrás el torneo. Desde la Ciudad seguiremos fortaleciendo las políticas públicas que nos han convertido en pioneros en la prevención del juego infantil y en la promoción del bienestar digital. Estamos comprometidos a crear conciencia, poner el tema en la agenda y recordar que, muchas veces, **Una conversación oportuna en casa puede ser la mejor herramienta de prevención**.








