El transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) está al borde de un colapso inminente. La Unión Tranvía Automotor (UTA) ha lanzado una advertencia contundente: si para la medianoche del 5 de diciembre los trabajadores no reciben el salario completo de noviembre y la media bonificación correspondiente a diciembre, mañana viernes los autobuses no circularán en las líneas donde persista el incumplimiento.
«¡No estamos dispuestos a financiar la deuda de las empresas con nuestros salarios!», declaró Mario Calegari, portavoz del gremio, en una entrevista con medios locales. La postura de la UTA es clara y se basa en la legislación vigente, que establece que el cuarto día hábil es el plazo máximo para el pago de los salarios mensuales.
La crisis en el transporte público del AMBA tiene sus raíces en un escenario económico complejo. Gran parte de las empresas del sector aseguran no disponer de fondos suficientes para cumplir con las obligaciones salariales. Las cinco cámaras empresariales del transporte han enviado una carta conjunta a los Secretarios de Transporte y Trabajo advirtiendo sobre una situación crítica.
Las propuestas de las empresas de pagar los salarios en tramos y dividir el bono en cuotas han sido rechazadas por la UTA, que considera que esto trasladaría la crisis económica directamente a los trabajadores, que ya han perdido poder adquisitivo en los últimos meses.
En un intento por calmar el conflicto, el Gobierno nacional ha publicado en el Boletín Oficial la Resolución 86/2025, que aprueba una nueva matriz de costos y compensaciones tarifarias para las empresas de autobuses urbanos y suburbanos del AMBA. Esta actualización abarca los periodos de noviembre y diciembre de 2025, y se aplicará en los meses siguientes hasta que se apruebe una nueva matriz.
Los subsidios nacionales y provinciales ascienden a más de 185 mil millones de pesos para noviembre, con la provincia de Buenos Aires aportando cerca de 77 mil millones. La medida busca normalizar los pagos a los trabajadores, aunque ha generado desconfianza tanto en el gremio como entre los conductores.
Mario Calegari, de la UTA, ha dejado claro que si el salario se acredita, los trabajadores volverán a sus labores. De lo contrario, se llevará a cabo una retención de tareas, manteniendo la presión sin violar la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo en octubre.
En resumen, la crisis en el transporte público del AMBA es una bomba de tiempo que podría detonar si no se llega a un acuerdo satisfactorio para ambas partes. Los usuarios, los trabajadores y las empresas están en vilo, esperando una solución que evite un colapso en uno de los servicios más importantes de la región.








