«Pese a la muerte de su líder en Afganistán, Al Qaeda se puede reconstituir»

Un dron estadounidense asesinó al líder de Al Qaeda, el pediatra egipcio Ayman al-Zawahiri cuando leía en el balcón de la zona diplomática de Kabul, la capital de Afganistán, no muy lejos de la ex embajada de los Estados Unidos.

El presidente Joe Biden ordenó la operación, tras haberlo vigilado desde el mes de enero. La presencia de Ayman al-Zawahri en Afganistán rompe el acuerdo que el talibán hizo con Estados Unidos para no alojar a Al Qaeda, si ellos evacuaban el país.

En un comunicado el jueves, el talibán aseguró que no sabía de su presencia. Pero la realidad es que la casa había sido alquilada por miembros del clan Haqqani, cuyo líder es ministro del Interior de Afganistán y está buscado por el FBI.

La muerte del líder de Al Qaeda en Kabul pone al gobierno afgano en un aislamiento similar al del 11 de septiembre, cuando más necesitan comida, medicamentos y ayuda internacional, ante un pueblo hambreado y en plena sequía.

Hugo Llorens fue el embajador estadounidense en Kabul durante la ocupación occidental entre el 2016 y el 2017. De origen cubano, llegó a Estados Unidos cuando tenía 7 años y se formó como diplomático en la Universidad de Georgetown, luego en la Universidad británica de Kent y finalmente, hizo su Master en Estudios de Seguridad Nacional en el National War College en Estados Unidos.

El experto Hugo Llorens detalló a Clarín la situación en Afganistán, un año después de la toma del poder por los Talibán. Foto: gentileza

Fue el segundo de la embajada estadounidense en Buenos Aires en el 2006 y luego en Madrid, para coordinar la colaboración militar entre Estados Unidos y España durante la guerra de Irak y Afganistán.

Así fue la entrevista con Clarín, cuando Al Qaeda ha regresado a Kabul y su jefe vivía en la misma mansión que antes ocupaba una ONG occidental, con 17 habitaciones, su esposa, su hija y sus nietos, en pleno barrio diplomático de la capital afgana.

-¿Usted participó en la organización de la evacuación de las tropas occidentales de Kabul?

-Yo me retiré del servicio diplomático después de 36 años, el 31 de diciembre del 2017. Lo que sí hicimos para el presidente Donald Trump fue desarrollar lo que se llamaba el «South Asia Strategy», que era una nueva estrategia hacia Afganistán y era mantenernos presentes en Afganistán. La estrategia que nosotros diseñamos para el nuevo presidente era una de mantenerse en forma muy reducida. Pero que era eficaz, que era sostenible, tanto en la parte financiera como en la parte de costo de vida. Y teníamos un buen modelo. Yo tenía mucha confianza.

-No lo escucharon.

-Desafortunadamente. Eventualmente el presidente echó a todos sus expertos sobre la materia de Afganistán: el general McMaster, el general Mares, que habían luchado, que conocían muy bien la complejidad de Afganistán. Y él tomó posesión del portafolio y lo manejó muy mal. Logró este acuerdo el 29 de febrero, que para mí era casi una rendición de Estados Unidos. Porque la única cosa en ese acuerdo que era fijo, en blanco y negro, era la retirada de todas las tropas de Estados Unidos el 1 de mayo de 2021. Entonces creó las condiciones que, cuando vino el presidente Biden, decidió avalar ese acuerdo. El resto de la historia ya lo conocemos.

Ayman al-Zawahiri, el líder de Al Qaeda asesinado días atrás por Estados Unidos. Foto: AFP

Ayman al-Zawahiri, el líder de Al Qaeda asesinado días atrás por Estados Unidos. Foto: AFP

-¿Por que al al Zahahiri, el líder de Al Qaeda, estaba en Kabul?

-Lo único que diría sobre Al Zawahiri en este momento es solo precisar que cuando yo fui embajador, la última información que yo tenía de Zawahiri, que no era muy precisa, es que él andaba por una provincia que queda en el sur de de Afganistán, cerca de la frontera de Pakistán, en un área muy remota. Creíamos que él estaba escondido por ahí. Lo estábamos buscando. Teníamos un precio por la cabeza Al Zawahiri de 25 millones de dólares. Pero obviamente, después del colapso de la posición de Estados Unidos y la victoria Talibán, las relaciones de talibanes con Al-Qaeda siempre han sido muy fuertes.

-¿Y ahora?

-Hay enlaces hoy en día de familias. Osama Bin Laden era un hombre muy hábil. Y él les decía a sus comandantes que se casaran con mujeres afganas, que eran parte de la infraestructura talibán. Entonces es muy difícil, en el contexto cultural tribal, separar esas dos organizaciones.

Un pacto roto

-Al mismo tiempo el Talibán rompió el pacto que tenía con Estados Unidos, al permitir el regreso de Al Qaeda a la capital afgana. ¿Cuáles van a ser las represalias de Estados Unidos por la ruptura de este acuerdo?

-Si uno mira ese acuerdo, ya no está vigente. Realmente no es un acuerdo. En mi opinión, no tiene ninguna relevancia, porque los talibanes no cumplieron con nada. Los elementos eran la retirada de todas las tropas de Estados Unidos y también de la de las fuerzas de OTAN, aunque no estaba en el acuerdo esa decisión. Pero los talibanes indicaron que ellos estaban dispuestos a reducir la violencia. Estaban dispuestos a distanciarse de Al-Qaeda, en una manera de que Al-Qaeda nunca estuviera en una posición de atacar a Estados Unidos y sus aliados. Finalmente, de que entraría en conversaciones políticas con el gobierno de Kabul, con el propósito de finalizar el conflicto.

El Mullah Abdul Ghani Baradar, líder de la delagación de los talibán, y el enviado de Estados Unidos, Zalmay Khalilzad, tras el acuerdo firmado el 29 de febrero de 2020. Foto: EFE

El Mullah Abdul Ghani Baradar, líder de la delagación de los talibán, y el enviado de Estados Unidos, Zalmay Khalilzad, tras el acuerdo firmado el 29 de febrero de 2020. Foto: EFE

-¿Era un buen acuerdo?

Esto estaba escrito de una manera muy nebulosa, ¿no? Yo he estado en la diplomacia 36 años, negocié muchos acuerdos. Este es el peor acuerdo que he visto.

-¿Se había acabado la relación con Al Qaeda y el Talibán?

-Si hubiera un cierto compromiso de los talibanes de distanciarse de Al-Qaeda, toda la inteligencia que hemos tenido en el año 2020, 2021, hasta el presente, es que no. Los talibanes han mantenido una relación muy fuerte con Al-Qaeda. Yo creo que hasta unidades de Al Qaeda lucharon dentro de las fuerzas de los talibanes durante su ofensiva el año pasado. Así que no me sorprende que en el final, Al Zawahiri -que estaba escondido en un lugar muy remoto de Afganistán, en la frontera con Pakistán- ya que los talibanes están en el poder, él se formalizó. Y estaba en un barrio de un nivel bastante lujoso, cerquita de mi embajada. Yo creo que lo que va a ocurrir es una cosa muy práctica. Es que en esta operación, Estados Unidos pudo descubrir que los talibanes estaban protegiendo al líder de Al-Qaeda.

-¿Qué va a suceder ahora?

-Creo que Estados Unidos va a apoyar restablecer la prohibición de que líderes de los talibanes viajen internacionalmente. En una reunión, a finales de agosto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se va a tratar este tema. Y estoy seguro de que estas sanciones se van a imponer. A los talibanes, a lo mejor les podríamos permitir que algunos de ellos puedan viajar a Doha, donde hay conversaciones con nuestros diplomáticos. Pero esta idea de que los talibanes están yendo a París o Noruega, que tiene mucha visibilidad y legitimidad, yo creo que va a terminar. Creo que va a ser una reacción muy concreta de Estados Unidos, después de la operación que eliminó a Al Zawahiri.

Afganistán, hambreado y aislado

-Pero al mismo tiempo, este asesinato y la evidencia de que está Al Qaeda en pleno Kabul, se produce cuando Afganistán necesita más ayuda del mundo, más comida, más energía. Si abandonan Afganistán, vamos a condenar a todas esas mujeres a la más absoluta falta de educación. Van a dejar miles de personas a merced del abandono educativo en manos del Talibán.

-Los talibanes han prohibido a la gran mayoría de niñas y mujeres estudiar en el sistema escolar de Afganistán. Eso ocurrió hace unos tres meses. Esta decisión la tomó Akhundzada, el líder de los talibanes, que es un fundamentalista, que tiene una interpretación de Islam muy radical. Y él apoya mantener a las mujeres en una situación de ciudadanos de segunda clase. Pero yo estoy de acuerdo con usted. Yo siempre he apoyado que Estados Unidos, las Naciones Unidas y la comunidad internacional tienen que continuar dando ayuda humanitaria al pueblo afgano, que está sufriendo mucho. Hay hambre en Afganistán. Las Naciones Unidas estiman que de los 35 millones de afganos, más de 2 tercios, se van a dormir todas las noches con hambre. Una situación muy precaria. La economía colapsó después del 15 de agosto del año pasado. El PBI cayó 50%. Es una situación dramática, pero hay agencias de las Naciones Unidas que están en Afganistán trabajando. La idea es no darle el dinero a los talibanes, legitimarlos, sino que es ayudar directamente al pueblo.

El Clan Haqqani

-El ministro del Interior afgano Haqqani informó que no sabía de la presencia de Al Zawahiri en Kabul. Pero un miembro del clan Haqqani fue el que alquiló la casa en donde fue encontrado. ¿Cómo es el vínculo de Al-Qaeda con el clan Haqqani? 

-Hay información de que la casa que estaba Al Zawahiri era de Sirajuddin Haqqani, que es el ministro de Interior del gobierno de facto de los talibanes en Kabul y es un hombre muy, muy poderoso realmente.

-¿Y cómo es la relación entre el Talibán con el clan? ¿Es que los Haqqani han copado al Talibán? ¿Han corrido a los moderados talibanes del gobierno?

-Sirajuddin Haqqani está en todos los temas de seguridad operativa. Es el jefe hoy en día de la familia Haqqani, que uno definiría hoy como un «Clan Corleone» del terrorismo. El grupo tiene mucha sangre en sus manos, muchos ataques terroristas contra Estados Unidos, contra nuestros países aliados. Y ellos siempre, siempre estuvieron, desde que Osama Bin Laden trajo la organización de Al Qaeda a finales de los ’90 a Afganistán, donde él le pagó mucho dinero al entonces líder Mullah Omar. Desde ese momento, la facción Haqqani, que es la facción ultra terrorista de los talibanes, formaron lazos con Al-Qaeda. Todo esto ha existido por casi 25 años. Los comandantes de Al-Qaeda están casados con mujeres afganas, que son parte del alto nivel de las tribus pastún, que componen los talibanes. Entonces tienen una relación casi de familia y comparten la ideología radical de su interpretación de la religión musulmán y la aplicación de la ley sharia.

-¿Al Zawahiri estaba protegido por ellos?

-Sería muy difícil separarlos. Yo creo que no hay duda de que él estaba a salvo en Kabul, porque estaba bajo la protección de la facción Haqqani y de los talibanes.

Líderes talibanes en una calle de Kabul, Afganistán, este lunes. Foto: REUTERS

Líderes talibanes en una calle de Kabul, Afganistán, este lunes. Foto: REUTERS

-¿Qué significa la muerte de Al Zawahiri para Al-Qaeda? ¿Su muerte es el fin de la organización? Por televisión se vio que presentaron a un nuevo jefe. ¿Usted lo conoce? ¿Qué importancia tiene?

-Yo diría que es una victoria para la comunidad internacional. Porque Al Zawahiri, como sabemos, era uno de los arquitectos del ataque del 11 de septiembre. También tuvo un papel en los ataques a las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania. Un terrorista de los más notorios del mundo, que era la mano derecha de Osama Bin Laden. La capacidad de Estados Unidos y sus cuerpos de inteligencia de poder hacer este tipo de operativo en el corazón de Kabul, utilizando la tecnología y la precisión que tuvo, yo creo que es una victoria.
Pero lo que es más preocupante realmente es que la muerte de Al Zawahiri, aunque desmoraliza a Al Qaeda y les crea problemas a corto plazo, a largo plazo tienen esta plataforma ahora y están en una situación donde realmente se pueden reconstituir. Y ellos se están reorganizado en este momento. Esto tomará meses, hasta años.

-¿Años?

-Podría tomar varios años para que ellos estén en una posición otra vez de ejecutar operaciones fuera de las fronteras de Afganistán y estar en una posición de hacernos daño. Sin duda, vamos en esa dirección en una forma muy lamentable. Creo que estamos en una situación donde volvemos, después del colapso de la posición de Estados Unidos y OTAN en Afganistán y la victoria de los talibanes, a una situación un poco como el 11 de septiembre.

-¿Qué significa eso?

-Estamos en esa situación donde Estados Unidos puede hacer operaciones, pero limitadas. Perdimos nuestra plataforma, nuestra base en Afganistán y estas operaciones son mucho más complejas. Creo que vamos a ver que Al Qaeda cada vez más, en los meses y años que vienen, va a surgir como una amenaza otra vez.

-¿Al Qaeda viene a compensar en Kabul la presencia del ISIS en Afganistán?

-Los talibanes siempre han mirado al ISIS como el equipo de yihadistas que está en Afganistán, que está primordialmente en la zona oriental del país, en la frontera con Pakistán. Ese equipo de ISIS es enemigo de los talibanes. Así que los talibanes están tratando de eliminarlos y Al Qaeda es aliado,…