La evolución del riesgo país en Argentina: un análisis profundo
La evolución histórica del riesgo país de Argentina muestra algunos datos interesantes que debemos analizar para tratar de aproximarnos a lo que inversores ven sobre la evolución de la economía.
Si tomamos como referencia el periodo 2016-2017 la diferencia entre el riesgo país de Argentina y el del Grupo Latino de países promediado en esos dos años fue de 39 puntos básicos con varios días en los que fue negativo (es decir, el riesgo argentino fue inferior a esa referencia).
Si lo comparamos con el promedio de seis países de “riesgo bajo pero diferente” de la región, como Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay la diferencia es más amplia: media 209 puntos básicos en esos años.
¿Cómo funcionan estas comparaciones en la gestión actual?
Los puntos de menor diferencia relativa se observaron al final del 2024 o comienzos de 2025 en la primera comparación (el punto más bajo fue de 139 puntos básicos) y 322 en el segundo, pero en enero de este año. Hoy están en 300 y 400 puntos básicos respectivamente significativamente superiores a los observados en 2016-2017.
Si se observa el comportamiento de algunas variables económico y político se puede observar que este deterioro del riesgo relativo se produjo a pesar de un resultado mejor de lo esperado en la elección de medio término, la enorme mejora fiscal lograda por el gobierno nacional en dos años de administración, cuentas externas que apuntan este año a una cuenta corriente equilibrada cuando era deficitario en esos años y, más recientemente, el apoyo del Congreso a importantes reformas estructurales como el trabajo y ley de los glaciares.
Posibles causas del aumento del riesgo país
Una posibilidad es que los inversores asignen cierta probabilidad al retorno de gobiernos populistas. Esa posibilidad quizás parecía lejana en 2016 o 2017. Otra alternativa es que todavía se esté pagando un costo por la Reestructuración de deuda 2020 por las características de los bonos emitidos y porque en la discusión en el Congreso de ese momento, la presentación de las autoridades económicas tuvo dos errores que al ser corregidos demostraron que el excedente primario requerido para estabilizar la deuda era muy bajo y que, por tanto, la decisión de entrar en default apenas era justificable desde un punto de vista técnico.
Eventos políticos después de las elecciones de mitad de período y el reciente deterioro observado en algunos indicadores económicos (como inflación y actividad) sugieren que el gobierno no tiene un camino tan fácil hacia la reelección. Sin embargo, la última medición de confianza en el gobierno estimada por la Universidad Torcuato Di Tella, que fue 2.02 es idéntico al promedio observado en septiembre y octubre de 2025, antes de las elecciones. Sin embargo, es cierto que la tendencia se ha deteriorado con una caída del 19% desde el máximo reciente registrado en el mes de noviembre.
El panorama de las cuentas externas y las proyecciones económicas
Por otro lado, cuentas externas que siempre han preocupado a los inversores internacionales, no dejan de dar buenas noticias. El superávit comercial de 2026 se encamina hacia los US$ 20.000 millones, las exportaciones podrían superar 100.000 millones de dólares y la cuenta corriente de la balanza de pagos es ligeramente positiva. Y esa tendencia continuará el próximo año con la promoción del campo, la energía y la minería además algo que el artículo.
Puede haber algunas dudas sobre el resultado fiscal después de registrar muchos meses consecutivos de caída en la recaudación y algunas dudas sobre vencimientos del dólar BCRA y el tesoro. Pero las colocaciones de deuda en dólares en el mercado local, las compras de reservas, la sobrecolocación de bonos en pesos que permiten reponer parte de la deuda en moneda extranjera por deuda en moneda local además la colocación de bonos con garantías multilaterales debería ser suficiente para despejar el camino.
Con el paso de los meses podremos comprobar si la reducción esperada en la tasa de inflación y una mejora de la actividad y medir qué impacto tienen en la popularidad del gobierno y si permiten una reducción significativa del riesgo país. Pero, si a pesar de ello el riesgo relativo no disminuye, es posible que el miedo sea a una volver al populismo. Aunque parece que el gobierno va a estar mejor equipado que en 2025, no es posible en el tiempo que queda hasta las elecciones presidenciales alcanzar la cobertura total que daría un alto nivel de reservas netas. Por lo tanto, sería importante reducir los conflictos políticos y apostar a que La paciencia de los votantes evitará un costoso retroceso.







