La competitividad agrícola en Argentina: ¿una mejora sostenible?
Antes de la inauguración de una nueva edición de la Exposición Rural de Palermo, el debate sobre la competitividad agrícola nuevamente se instaló entre productores, entidades y funcionarios. Mientras el sector celebra una macroeconomía más estable y mejores perspectivas de actividad, las quejas persisten debido a los costos locales, la infraestructura y, especialmente, el impacto de los derechos de exportación en la rentabilidad.
En este escenario, un nuevo informe del IERAL de la Fundación Mediterránea demuestra que Argentina logró reducir la brecha de costos producir granos con respecto a Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos durante el último año. Sin embargo, la mejora perdió velocidad en los últimos meses y aún persisten diferencias importantes en insumos y servicios estratégicos para la producción.
La obra, elaborada por Juan Manuel Garzón, Franco Artusso y Valentino Costamagna, comparar precios de trece insumos, servicios y bienes de capital utilizados en la producción agrícola entre los cinco países.
Según la encuesta, la brecha de costos promedio Pasó de 8,6% en abril-mayo de 2025 a 4,4% en abril-mayo de este año, aunque en la medición inmediatamente anterior había alcanzado un mínimo de 2,4%.
Los autores advierten que el estudio busca contribuir una dimensión que muchas veces queda relegada en los debates sobre competitividad. “Los análisis habituales sobre el tema tienden a evaluar la competitividad agrícola desde el lado del ingreso (…) y no desde el lado de los costos", señalan.
Donde Argentina sigue siendo más cara
El informe revela que la posición relativa cambia según el país con el que se hace la comparación.
Contra Brasil Argentina presenta precios más altos en cuatro de los trece productos relevados. Esa cantidad asciende a once contra Paraguay nueve respecto a Uruguay y siete en comparación con los Estados Unidos.
Las mayores diferencias aparecen en tres áreas.
El diésel grado 2 Cuesta un 14,3% más en Argentina que el promedio de los otros cuatro países analizados. El transporte de carga para granos registra una brecha del 13,7%, mientras que tractores muestran una diferencia aún mayor: su precio supera en promedio un 27,3% al de los mercados comparados.
En contraste, las diferencias en agroquímicos son considerablemente más pequeños. El fertilizantes Los encuestados muestran brechas de entre 2,5% y 9%, algunos herbicidas son incluso más baratos y el fungicida considerado en el estudio cuesta 6,9% menos en Argentina que el promedio de otros países. Las cosechadoras también tienen un precio más bajo, con una diferencia promedio del 10,3%.
Una mejora que perdió impulso
El trabajo destaca que el desempeño observado durante el último año permitió reducir significativamente la desventaja que Argentina mostró en términos de costos.
“Lo que inicialmente se manifestó como una desventaja generalizada en la gran mayoría de las áreas analizadas, evolucionó hacia una posición más equilibrada”, sostienen los autores.
Sin embargo, también aclaran que la convergencia perdió intensidad en los últimos meses.
“Argentina mantiene una posición claramente más competitivo que hace un año aunque la última lectura marca una pausa –o una reversión parcial– en el proceso de convergencia que se venía consolidando”, indica el informe.
El problema que queda fuera de los costes
Más allá de la evolución de los insumos, IERAL sostiene que la principal limitación Para la competitividad del agro argentino sigue estando del lado de los ingresos.
“El principal problema de la competitividad del sector agrícola se encuentra por el lado de los ingresos y no por los costes”, concluye el estudio. La razón, añade, es que Productores argentinos enfrentan aranceles de exportación que reducen el precio efectivo que reciben por sus granos, situación que no existe en ninguno de los otros países incluidos en la comparación.
La conclusión dialoga con las propuestas que vienen haciendo las entidades del ramo. En los últimos días, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, volvió a definir las retenciones como “el impuesto más dañino que puede haber” aunque también poner el foco en otros componentes del llamado “costo argentino”, como infraestructura, logística e impuestos provinciales.
Al mismo tiempo, diversas encuestas sectoriales muestran que El optimismo de los productores se mantiene cerca de máximos históricos. gracias a una mayor estabilidad macroeconómica y expectativas de actividad. Sin embargo, las decisiones de inversión de largo plazo siguen estando condicionadas por la rentabilidad y la previsibilidad de las reglas del juego, escenario en el que los costos representan sólo una parte de la ecuación.








